
Imaginad por un instante lo siguiente. Una mañana te levantas, con las primeras luces, y abres la ventana de tu dormitorio. Miras al cielo y ves una gran bola de fuego que empieza a aparecer llenando toda la linea que separa el cielo de la tierra y su tamaño es tan grande que el calor en este amanecer ya distorsiona la línea del horizonte. En unas horas la bola de fuego (la estrella en cuestión tiene el nombre de wasp-12b) habrá cubierto por completo todo el cielo. Esto es mucho imaginar, por supuesto, pero así habría de sentirse un habitante del planeta que rota entorno a dicha estrella si pudiera soportar los 2500 grados centígrados de temperatura que alcanza su superficie. A un planeta como este se le denomina Júpiter Caliente porque tiene una masa semejante o superior a la de ese planeta, (en este caso en particular tiene un 80% más) pero con el inconveniente de encontrarse tan cerca de su estrella que se ha vuelto casi por completo gaseoso a causa de la atracción que ésta produce. De hecho, esta fuerza es tan grande que el planeta ya ni siquiera es redondo, sino que tiene forma de balón de rugby, tal y como ha podido constatar el telescopio Hubble. Tras el salto, la prueba.
