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24 noviembre, 2010

Reseña de cine: Promesas del este.

Título: Promesas del este.
Dirección: David Cronenberg.
Guión: Steven Knight.
Reparto: Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl, (...).
Duración: 99 minutos.
Género: Drama, Mafia, Thriller.
Año: 2007.

Promesas del este es el último largometraje de David Cronenberg hasta la fecha. Varias nominaciones (entre las que se cuentan algunos Globos de Oro, una nominación al Oscar para Viggo) y unas críticas que hablaban maravillas de ella, me acabaron de decidir a ver esta película sin que tuviera de ella mayor referencia. La conclusión: el 2007 debió ser una mala añada para que esta película sobresaliera tanto. Con esto no quiero decir que la película sea mala, ni mucho menos, pero sí encuentro algunas cosas en ella que hace que el pelo se me erice cuando leo algunas críticas.

La película arranca con Ana Ivanova, una matrona de origen ruso (por parte de padre) que trabaja en el hospital Trafalgar de Londres. Una noche, una chica rusa llamada Tatiana entra en urgencias con un ligero problema de parto sangrante a causa del cual desgraciadamente fallece. Sin embargo, la criatura que lleva en su seno se salva, y Ana, con toda su buena intención, intenta averiguar más sobre la familia de Tatiana, para poner a la criatura en buenas manos. El diario de Tatiana conduce a Ana hasta una familia rusa que goza de buen estatus y que, en realidad, es el centro de la mafia en Londres.

La película narra los entresijos de la mafia rusa de una forma muy semejante a como lo hacen otras películas del género. Tan semejante que, de no ser por los tatuajes y el idioma, podríamos estar hablando perfectamente de sicilianos. La película toca todas las convenciones del género: costumbres, relaciones jerarquizadas en base a la familia, vasallaje, asuntos turbios, sangre. La narración posee un ritmo particular, lento en algunos tramos, pero correcto, desenvolviéndo las tramas de cada personaje a su ritmo, con esmero. Me gustó su ambiguedad, cómo se dejan intuir algunas cosas sin revelarlas abiertamente. Así sucede con la actitud que Nikolai (el personaje de Mortensen) tiene hacia su "capitán ", Kirill, o la que tiene con Ana. El personaje de Kirill (un Vincent Castell muy correcto) me resulta más enigmático e impredecible que el del propio Nikolai, y mucho más profundo.

Sin embargo, la narración tiene fallos en el desarrollo. Las tramas no acaban de funcionar, no llegan a explotar del todo; algunas cosas no me concuerdan y otras resultan artificiosas. Hay cosas que simplemente chirrían por alguna parte. Esto se hace evidente con el personaje de Ana. Su forma de comportarse no casa con la imagen que nos dan de ella. Pero lo peor de todo es el final, anticlimático donde los haya, donde no se resuelven las tramas de Kirill y su padre, y se queda pendiente de un hilo la historia de Nikolai, que en el fondo es de lo que pretende hablar la película. La cosa va de mafia, no de la matrona. ¿Qué ocurre al final con Seminov? ¿Y su hijo qué hace, se queda de brazos cruzados? ¿Los chechenos dejan de perseguirle? ¿Y a nadie le extraña el papel de Nikolai? Al final todo se apresura y no se desenvuelve bien, dejando en el aire un montón de cosas. Como si esto fuera el episodio piloto de una serie. Y debe serlo, porque ya está anunciada la segunda parte.

En lo técnico, la película tiene el aroma de un telefilme de media tarde en Antena 3. No hay virtuosismo en la dirección, aunque no fuera una cosa necesaria para contar la historia, por supuesto. La fotografía es muy normalita, al igual que la banda sonora. Echo de menos más planos generales. La acción se situa en Londres, pero porque son los personajes los que lo dicen. El escenario resulta superficial, con pocas localizaciones, sin ambiente.

En definita, una película correcta, con unos actores que salvaguardan las apariencias pese algunas incongruencias en la historia. Merece la pena echarle un vistazo, pero sin tener muy altas las espectativas. Quizás haya sido este mi problema, las espectativas. Cuando aprenderé...


02 octubre, 2010

La Torre Oscura se adaptará al cine y la televisión.

Leo en Insomnia, portal argentino sobre la figura del escritor de Maine, Stephen King, que el proyecto para adaptar su obra más ambiciosa y épica, la saga de libros La Torre Oscura, ha sido confirmado. Finalmente no ha sido JJ Abrams el responsable de llevar adelante el proyecto, como se vino especulando desde hace un tiempo gracias a algunas entrevistas que daba el realizador aquí y allá, sino que será el trío formado por Ron Howard, Akiva Goldsman y Brian Grazer (todos ganadores de un Oscar) los que se encargaran de la difícil tarea de llevar esta magnífica obra a la pequeña, y a la gran pantalla. ¿Has dicho cine y televisión? Sí, no has leído mal, porque debido a la extensión de la obra (siete libros, algunos tan gruesos como biblias) siempre se ha buscado una forma de adaptar su complejidad sin llegar a invertir en siete películas, como el caso de Harry Potter.

El formato que seguirá el proyecto no deja de resultarme curioso y, por qué no decirlo, arriesgado. Se rodará una primera película dirigida por Howard, y guionizada por Goldsman, a la que seguirá una serie de televisión que enlazará los acontecimientos de esta primera película con una segunda. Luego se hará otra temporada de televisión, y se enlazará con la tercera y última película, que concluirá la historia. Detrás del colosal proyecto andan NBC Universal Television y Universal Pictures, de modo que parece cosa segura que finalmente se lleve adelante sin problemas de financiación. Otra cosa será ver la calidad final del producto, ya que NBC suele ser bastante restrictiva con lo que emite en sus series.

Os dejo una transcripción de una entrevista al tío Stevie en la que habla sobre la adaptación.

-La Torre Oscura es una saga bastante densa - ¿siempre pensaste que necesitaría más que una sola película o tratamiento televisivo?

-Siempre pensé que necesitaría más que una sola película, pero no contemplaba esta solución -esto es, varias películas y series de televisión. Fue idea de Ron [Howard] y Akiva [Goldsman]. Una vez la sacaron, pensé que era la solución.

-¿Y qué hay de Ron Howard y la NBC, van bien para la franquicia?

-Cuando trabaja como director, Ron lo hace de manera muy parecida a como yo trabajo como escritor. Ambos contamos historias honestas que tienen (me halago a mí mismo) estilo y sustancia pero no muchas florituras.

-En un mundo perfecto, ¿quién interpretaría a Roland? ¿Eddie? ¿Susannah? ¿Jake?

-El reparto de Twilight [Crepúsculo], ¡por supuesto! Sólo bromeaba. No he ido tan lejos en mis pensamientos como para pensar en el casting, pero cuando escribo sobre Susannah Dean, más o menos veo a Angela Bassett en mi mente. Más que nada quiero a gente buena en esos papeles. Ron Howard los encontrará, estoy seguro.

-¿Y a quién te gustaría interpretar?

-Me encantaría ser la voz de Blaine el Mono.

-Hay mucha sangre en la saga, ¿Cuánto de la serie va a ser censurado? Es probable que fuera más fácil unir fuerzas con una cadena sin restricciones, como la HBO.

-¡No lo veo como un problema en absoluto! Tendremos la libertad necesaria para hacer una serie magnífica. He trabajado en la televisión antes, y cada vez que me apretaban un poco, eso me servía para buscar soluciones creativas. Además, ¡me gusta jugar siempre en el auditorio más grande disponible!.


29 julio, 2010

Pirada de pinza de Zack Snyder: Sucker Punch.

Vamos a planteárnoslo de la siguiente manera. Imagina que vas al despacho de un acaudalado productor de Hollywood con tu guión vestido con su traje de gala, pulido palabra a palabra durante noches enteras en vela. En él has puesto toda tu ilusión. Es una historia seria, profunda, que invita a la reflexión y a un examen de conciencia. Piensas que sería capaz de conmover al corazón más duro y convertir al sensible en pulpa. Te ha costado mucho llegar hasta ese suntuoso despacho en una colina llena de mansiones en Hollywood. Te sientas en la butaca que queda frente a la mesa del poderoso prohombre, con el fajo de páginas apretadas contra tu pecho como si éste fuera un recién nacido, vulnerable y expuesto. El hombre de negocios te mira por encima de su habano. El puro es tan grande y grueso como un bate, y te preguntas si no lo utilizará para despedir a mamporros a los guionistas frustrados. Es la tercera vez desde que has entrado que lo hace desfilar por debajo de sus orondas fosas nasales (sus orondas y jodidas fosas nasales de millonario) para aspirar el aroma del tabaco, recreándose, mientras te observa, evaluándo tu imperceptible temblor de manos.
"¿Qué traes ahí, hijo?", pregunta con el atisbo de una sonrisa despiadada en el rostro. Tú le tiendes el manuscrito, procurándo que no note el amor inmenso que le dedicas. Lo mucho que te importa. Las infinitas horas que le has dedicado. Pero el productor no hace ningún gesto para alcanzar el puñado de páginas. No quiere ni tocarlas. Finalmente, desistes de pasárselo y lo devuelves al hueco caliente junto a tu corazón. En tu rostro empiezan a aparecer las primeras arrugas que anticipan el fracaso."No tengo tiempo para leer-dice el productor- Cuéntame de qué trata." Y al oír esto piesas que quizás te quede una oportunidad. No es una derrota lo que todavía no ha terminado. Con encendida dialéctica pasas a enumerar las maravillas que has volcado durante días en aquella idea que, como un tesoro, se han transfigurado poco a poco en un pedazo de alma hecha prosa. No aflojas ni un milímetro en tu entusiasmado discurso, ni siquiera cuando el productor comienza a exhalar nubes de pestilente humo de habano hacia vuestra cara. Al final, el torrente de palabras se detiene. Ya está. Lo has soltado todo, y piensas que aquello podría haber convencido a un pacifista militante de que se alistara al ejercito. El productor se recuesta en el sillón y le da un par de caladas más a su humeante garrote incandescente. Te observa de hito en hito, y no parece en absoluto convencido.
Abre la boca a cámara lenta.
"Está muy bien...", dice. Sus palabras quedan suspendidas en el aire. Mal empezamos, piensas. La sangre comienza a herviros en las venas, y no puedes evitar que la frustración se convierta en hostilidad, y ésta se refleje en vuestra mirada. Sabes lo que sigue a continuación. "Pero no es exactamente la clase de material que andamos buscando", juzga. ¿Y él que sabrá de esto?, te preguntas. Ni siquiera muestra mucha imaginación a la hora de deshacerse en excusas. ¿Y qué era esa mierda de que no leía? ¿Cómo puede un productor no leer un guión? Respiras hondo. "¿Y qué clase de material andan buscando?", preguntas, la voz tensa como los cables de un piano. El tipo le da otra tranquila calada al habano, mientras tú sientes el vértigo que sigue a la caída de la nube. El suelo abajo está muy duro. Siempre lo está. Piensas en la letra de la casa, en la del coche. Dentro de poco es el cumpleaños de tu mujer, y habías pensado que si la entrevista tenía éxito, podrías regalarla algo lujoso. En fin, nada que importe demasiado a estas alturas. El productor retuerce los labios en una mueca de y yo qué sé. "Pues ya sabes. Algo de acción con un trasfondo pseudometafísico. Que tenga artes marciales o luchas a sangre fría con katanas. Añádele algunas chicas sexys con un buen repertorio de poses sexys... no sé, seguro que te haces a la idea. Tú pareces muy inteligente. Viajes en el tiempo. Siempre tienen su público. Robots. Dragones. O mejor aún, las dos cosas. ¿Y por qué no? Muchas explosiones. Eso no puede faltar. Guerras... Algo para que las masas descerebradas, y las peluqueras de Hollywood, se esparzan en la sala de cine".

Vale. Ha sido una introducción un poco larga, pero no podía resistirme tras la diarrea mental que me ha ocasionado ver el siguiente trailer. Pertenece a la película en la que Zack Snyder, director de Watchmen o 300, está trabajando. Su nombre: Sucker Punch. No sé vosotros, pero seguramente Zack fue capaz de anticiparse a toda esta escena, y por eso llevó el guión correcto a las manos adecuadas (amarillas por el humo de habano). De modo que en 2011 acabará por llegar a las salas de cine esta obra maestra. El trailer no tiene desperdicio. Me pregunto cúal será la formula de su pegamento...


24 junio, 2010

Elevated, de Vicenzo Natali.


Vicenzo Natali es un director de cine de nacionalidad canadiense nacido en 1969. Uno de los pocos adscritos al noble género de la ciencia ficción en estos tiempos revueltos en que todo parecen comedias románticas, remakes y adaptaciones de comics. Comenzó en esto del cine en 1996 dirigiendo una serie de televisión llamada PSI Factor, al que luego siguió un corto titulado Elevated que podéis visionar en su versión original subtitulada algo más abajo. Tras rodar el corto se metió en un proyecto de bajo presupuesto que, sin embargo, le reportaría fama y fortuna, y que además, con el transcurso de los años, acabaría por convertirse en una obra de culto. Me refiero ni más ni menos que a Cube, película que si no has visto (ya tardas si te gusta el género) dio lugar a una secuela (Cube 2: Hypercube) e incluso una precuela, la infame Cube Zero, con las que nada tuvo que ver Natali (por fortuna para él). Tras cinco años en el dique seco (la Sci-fi es un camino lleno de sacrificios y penurias) preparó otra película que, aunque no alcanzó la misma repercusión que Cube, a mí me gustó particularmente. Cypher es una película menos sangrienta, que poseé una curiosa y enrevesada trama donde se trata el espionaje industrial y el tráfico de información entre corporaciones. Tras ésta, rodó Nothing, una comedia también en clave de ciencia ficción que no alcanzó mis espectativas; "anodina" es un eufemismo con el cual me siento generoso, porque podría ser más hiriente para calificarla. Los proyectos se acumulaban para Natali a la vez que su nombre alcanzaba cierta repercusión. Después de seis años sin traer nada nuevo (exceptuando un episodio de Paris, je t´aime) en el que ha estado pre-produciendo algunas películas, parece que entre este año y el siguiente acabarán por llegarnos tres largometrajes de su factura. El primero será Splice, con Adrien Brody y Sarah Polley, que podremos ver después de verano. Y para el año que viene se esperan Necromancer (que lleva casi una década preparando) y High Rise, película sobre una ciudad vertical (al estilo de la torre Burj en Dubai). Pero por el momento os dejo con Elevated, un magnífico corto que os puede servir para haceros una idea de lo que este director puede dar de sí.

Que lo disfrutéis.




01 junio, 2010

Genio independiente.

En mis devenires por la red, hay días que no haces más que leer noticias repertidas hasta la saciedad, y otros en los que un enlace o noticia te lleva a descubrir algo tan nuevo y refrescante como lo que hoy os traigo. Su nombre es Patrick Boivin, y él solito se encarga de producir, dirigir, editar, guionizar y crear los efectos de sus propios cortometrajes. Sus vídeos acumulan muchas visitas en internet, y por ese motivo YouTube le ha concedido su premio. He aquí un primer vídeo para romper el hielo, un bocado extraño y perturbador de lo que este singular individuo puede llegar a hacer: El final del neoliberalismo (alias Happy Meal). Tras el salto, más sorpresas.