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23 noviembre, 2010

Sherlock: la serie.

Durante el pasado taller sobre guiones al que asistí me hablaron de esta serie, y no era la primera vez que me sucedía, mi hermano me la había recomendado antes. "Fíjate como se conocen Sherlock y Watson-me dijo José Ramón, el guionista de Aída-Con sólo unas frases, Sherlock describe perfectamente el personaje de Watson mejor que si hubieras leído la biblia sobre la serie. Es increíble". Así que al final me he decidido, pese a que tengo ciertas reservas hacia el personaje. Por supuesto, ya había visto la lamentable caricatura que Robert Downey Jr. hizo para el cine en una de sus últimas apariciones que, por desgracia, se perpetuará en una segunda parte. Tony Stark haciendo de Sherlock Holmes, o quizás sea al revés, en cualquier caso no me gustó nada (como tampoco Iron Man 2), y sabía que esta serie había sido lanzada a raíz del éxito que cosechara la película.

Por suerte, el planteamiento que tomaron para ella es diferente. La visión de los guionistas de la BBC es más fiel al retrato que hace del detective Sir Arthur C. Doyle, aunque también se toma algunas libertades para hacerlo más actual. Porque la serie tiene lugar en la actualidad, con un Londres moderno, del siglo veintiuno, y eso conlleva muchas cosas: móviles, ordenadores, GPS, etc... que se integran perfectamente en el guión. Sin embargo, pese a tanta modernidad y atrezzo, las artes deductivas de Sherlock Holmes se ven, no sólo intactas, si no renovadas, más frescas e impactantes si cabe. Y es que esta versión encarnada por Benedict Cumberbatch es notablemente superior a la de Downey. El papel de Holmes le va como un guante, al menos en lo físico. De lo demás tiene la culpa un guión impecable. Ágil en su desarrollo, pero preciso como un bisturí con los detalles, nos cuenta la reunión de la eterna pareja dándonos además todos los pormenores sobre sus personalidades, desenvolviendo un caso peculiar e interesante (personas que se suicidan en serie) y adelantando futuros conflictos. Y todo lo consigue en un capítulo de 90 minutos de una manera magistral, con toques de humor e intriga y un Sherlock carimástico seguido de un Watson (interpretado por Martin Freeman) igual de espectacular. ¿He dicho ya que me gusta el guión? Si no habéis visto el capítulo piloto, "Estudio en rosa" (homenaje a la primera aventura literaria de Holmes, "Estudio en escarlata"), estáis tardando.


15 octubre, 2010

Fringe: segunda temporada.


La segunda temporada de Fringe arranca donde terminó la primera. Nadie sabe nada de Olivia Dunham, que ha desaparecido sin dejar rastro en pos de una cita imprevista con un inesperado personaje. Este misterioso personaje posee cierta información de vital trascendencia para el desarrollo de los acontecimientos que se desgranan en la serie, y así se lo hace saber a Olivia, la única persona capaz de atajar todos los problemas que estan por llegar.

Olivia no tarda en aparecer, claro, y lo hace de una forma espectacular. Tan espectacular que va directa al hospital. De esta forma arranca toda la temporada que, de nuevo, se desarrollara siguiendo la estela de la primera, aunque más despacio. En esta larga temporada de veintidos capítulos, al igual que sucediera en la temporada precedente, los mismos protagonistas, la agente Dunham, el doctor Bishop y su hijo Peter, investigarán casos donde la ciencia roza lo paranormal, lo sobrenatural, lo increíble. Además de tener un caso por episodio, igual que sucedería en una serie de investigación al uso como CSI, algunos episodios se relacionaran entre si bajo un argumento más profundo que envolverá toda la temporada. A diferencia de lo que sucedía en la anterior temporada, nos encontraremos muchos capítulos que poco o nada tienen que ver con la trama general, por lo que a ratos la serie se espesa con capítulos sueltos sin importancia. Eso no me ha gustado demasiado. Odio el relleno. Intrigado como estaba por saber más de esos tipos extraños, los Observers, cuando comenzaba a ver un capítulo ya especulaba si éste tendría peso o no en el argumento principal. Entiendo perfectamente que algunas series que contratan veintidos capítulos no pueden ir al grano en cada uno de ellos, pero si no quieren hacerlo, que me den sólo los doce capítulos importantes y se dejen de zarandajas. Por mí pueden dedicar el dinero de esos diez a contar otra historia. Esta es una de la razones por las que series como Supernatural se convierten en tediosas esperas.

Por fortuna, el argumento principal no está del todo mal, y acaba mereciendo la pena la espera. Averiguamos más acerca de la vida y el pasado del doctor Bishop que cobrará trascendencia en el futuro. También descubrimos algunas cosas sobre Dunham, por supuesto, y habrá algunas muertes dramáticas a lo largo de la temporada (no digo más, que me pegan). El argumento se pone un poco chiflado, pero es que esta serie es para chiflados. Llegando al final de la temporada, nos encontraremos con un montón de cambios y de preguntas, y el climax nos dejará colgados en espera de más.

Por fortuna ya se ha estrenado la tercera temporada de Fringe, y los primeros capítulos apuntan a que el argumento principal finalmente acabará por predominar en todos los capítulos de la tercera, dejándose de molestos rellenos. Con esta serie sigue picándome el gusanillo de ver qué serán capaces de aportarnos estos locos de FOX y el incansable JJ Abrams. El argumento se ha complicado mucho. Muchísimo. Espero que sepan cumplir con las espectativas.


02 octubre, 2010

La Torre Oscura se adaptará al cine y la televisión.

Leo en Insomnia, portal argentino sobre la figura del escritor de Maine, Stephen King, que el proyecto para adaptar su obra más ambiciosa y épica, la saga de libros La Torre Oscura, ha sido confirmado. Finalmente no ha sido JJ Abrams el responsable de llevar adelante el proyecto, como se vino especulando desde hace un tiempo gracias a algunas entrevistas que daba el realizador aquí y allá, sino que será el trío formado por Ron Howard, Akiva Goldsman y Brian Grazer (todos ganadores de un Oscar) los que se encargaran de la difícil tarea de llevar esta magnífica obra a la pequeña, y a la gran pantalla. ¿Has dicho cine y televisión? Sí, no has leído mal, porque debido a la extensión de la obra (siete libros, algunos tan gruesos como biblias) siempre se ha buscado una forma de adaptar su complejidad sin llegar a invertir en siete películas, como el caso de Harry Potter.

El formato que seguirá el proyecto no deja de resultarme curioso y, por qué no decirlo, arriesgado. Se rodará una primera película dirigida por Howard, y guionizada por Goldsman, a la que seguirá una serie de televisión que enlazará los acontecimientos de esta primera película con una segunda. Luego se hará otra temporada de televisión, y se enlazará con la tercera y última película, que concluirá la historia. Detrás del colosal proyecto andan NBC Universal Television y Universal Pictures, de modo que parece cosa segura que finalmente se lleve adelante sin problemas de financiación. Otra cosa será ver la calidad final del producto, ya que NBC suele ser bastante restrictiva con lo que emite en sus series.

Os dejo una transcripción de una entrevista al tío Stevie en la que habla sobre la adaptación.

-La Torre Oscura es una saga bastante densa - ¿siempre pensaste que necesitaría más que una sola película o tratamiento televisivo?

-Siempre pensé que necesitaría más que una sola película, pero no contemplaba esta solución -esto es, varias películas y series de televisión. Fue idea de Ron [Howard] y Akiva [Goldsman]. Una vez la sacaron, pensé que era la solución.

-¿Y qué hay de Ron Howard y la NBC, van bien para la franquicia?

-Cuando trabaja como director, Ron lo hace de manera muy parecida a como yo trabajo como escritor. Ambos contamos historias honestas que tienen (me halago a mí mismo) estilo y sustancia pero no muchas florituras.

-En un mundo perfecto, ¿quién interpretaría a Roland? ¿Eddie? ¿Susannah? ¿Jake?

-El reparto de Twilight [Crepúsculo], ¡por supuesto! Sólo bromeaba. No he ido tan lejos en mis pensamientos como para pensar en el casting, pero cuando escribo sobre Susannah Dean, más o menos veo a Angela Bassett en mi mente. Más que nada quiero a gente buena en esos papeles. Ron Howard los encontrará, estoy seguro.

-¿Y a quién te gustaría interpretar?

-Me encantaría ser la voz de Blaine el Mono.

-Hay mucha sangre en la saga, ¿Cuánto de la serie va a ser censurado? Es probable que fuera más fácil unir fuerzas con una cadena sin restricciones, como la HBO.

-¡No lo veo como un problema en absoluto! Tendremos la libertad necesaria para hacer una serie magnífica. He trabajado en la televisión antes, y cada vez que me apretaban un poco, eso me servía para buscar soluciones creativas. Además, ¡me gusta jugar siempre en el auditorio más grande disponible!.


26 septiembre, 2010

Fringe, primera temporada.


Llegué a Fringe mediante la recomendación de un amigo que invierte gran parte de su tiempo en explorar lo que la televisión y el cine ofrecen semanalmente y en cuyas manos suelo ponerme cuando el aburrimiento me vence. Lo primero que me sorprendió después de ver los primeros capítulos fue que no me tropezara antes con esta serie en otra parte, nadie me había hablado de ella, y así empecé a verla sin ninguna pista de lo que iba a encontrar (mi amigo aún no la había visto, pero tenía buenas referencias). Y lleva dos años en antena. Se nota que ya no navego tanto como antes.

Después de ingerir la primera temporada de corrido durante esta última semana, la verdad es que puedo resumir mis sensaciones a lo siguiente: me ha encantado. El bueno de JJ Abrams (productor ejecutivo aquí, y cuya mente ha parido productos tan interesantes como Lost, Cloverfield, o el reboot de Star Trek) lo ha vuelto a hacer. Creo que estoy en la misma onda que Abrams, que me tiene pillado el punto. Pero vamos al tomate.

Fringe podría calificarse como un Expediente X con el desarrollo científico de CSI y algunos toques Lost, sin olvidar el mito del doctor Frankenstein que subyace de fondo (o lo que es lo mismo, el de Prometeo). Cada capítulo desarrolla un caso que a primera vista tiene las trazas de algo sobrenatural, pero que, a diferencia de la serie que protagonizaban Mulder y Scully, aquí diseccionan y explican para revestirlo de verosimilitud científica. Nunca dejan lo ocurrido detrás de un velo de misterio (aunque tiene su ración de misterios que van más allá de lo que pasa en cada capítulo), como ocurría en Expediente X, sino que siempre llega más lejos, hasta explicar mediante hipótesis lo ocurrido, y el resultado no peca de histrionismo. Por supuesto, habrá algún científico por ahí al que todo le suene a disparate. Las teorías, en efecto, son disparates, pero es agaradable el esfuerzo que hacen los guionistas por explicar los sucesos en términos científicos. Consigue que te creas que algo así pueda llegar a pasar. Que la ciencia, en su imparable avance, puede dar lugar a fenómenos inimaginables.

Fringe es una serie coral, aunque a primera vista parezca que la protagonista absoluta sea la agente del FBI Olivia Dunham (interpretada por la brillante y guapa Anna Torv). Con similar importancia la acompañan Peter Bishop (Joshua Jackson), hijo del genial científico Walter Bishop (John Noble), al que en la serie califican como el sucesor de Einstein. Este trío acumula la mayor parte del protagonismo, pero hay más personajes detrás de ellos que dotan a la serie de mucho fondo de armario argumental.

Todo empieza con un incidente en un avión, igual que en Lost (a través de la temporada veremos varios guiños a otros productos de JJ Abrams, como billetes de la línea Oceanic o trekies pirados haciendo el saludo de la saga). El avión aterriza en el aeropuerto de Boston con toda la tripulación muerta por una causa desconocida. Aquí es donde entra en escena nuestra agente especial Olivia Dunham y su compañero (y amante) John. El capítulo de arranque sirve como excusa para justificar el ingreso de la agente Dunham en un cuerpo de investigación especial (y poco público) que se dedica a casos como los del vuelo antes mencionados: la división Fringe para la investigación de ciencia límite. Cada capítulo se centra en uno de estos casos que trascienden las fronteras de la ciencia para entrar en lo paranormal y, al mismo tiempo, se introducen detalles sobre una trama más profunda que subyace a los personajes y algún tipo de plan más amplio, al que en la historia denominan como el Patrón.

En resumen, una serie que gustará a los huerfanos de Lost y Expediente X, también a los aficionados a la ciencia ficción ligera. Los toques de terror y suspense, además, son constantes en cada capítulo. Pero lo mejor de todo es el personaje de John Noble. El enigmático doctor Bishop con sus múltiples excentricidades al principio no cae muy bien, sin embargo su desarrollo le proporciona un punto de humor y sentimentalismo a la serie que le hace destacar por encima resto del elenco. De su boca salen frases inolvidables.