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08 julio, 2010

Reseña literaria: La mujer de verde, de Arnaldur Indridason.

Título: La mujer de verde.
Nº de páginas: 298.
Cubierta: Tapas blandas con solapa.
Precio: 15,00€

Hablamos de novela negra, uno de mis géneros favoritos. Hablamos de La mujer de verde, uno de eso títulos modificados a la sazón por el capricho de un editor, cuyo título original en realidad es Silencio sepulcral. Hablamos de una novela que ganó el prestigioso Gold Dagger Award, el mayor reconocimiento de la literatura anglosajona para una novela policíaca. Hablamos de literatura islandesa, de Arnaldur Indridason, un tipo que nada tiene que envidiar al fatuo Stieg Larsson.

Esta novela ha sido mi lectura en mi paso por la playa (sí, ya he vuelto, con el pecho tostado al lanzallamas) y ha sido una agradable sorpresa después de algunas primeras reticencias. ¿A qué se debían? En primer lugar, a la contraportada: "Indridason ha puesto a Islandia en el mapa de los entusiastas de la novela policíaca nórdica" The New York Times. Que en realidad podría traducirse como "otra novela nórdica más para que te dejes tus buenos dineros". Pero resulta que al final, no es sólo una novela más, La mujer de verde es un buen cuento que no da un sólo respiro al lector, que comienza de una forma espectacular y que puede adaptarse a cualquier lector porque es muy accesible, rápida y está bien narrada. Policíaca o negra, ambos calificativos se adaptan muy bien a esta historia.

El hallazgo de una costilla humana desenterrada en la colina del Milenario lleva al viejo inspector Erlendur Sveinsson, y a sus compañeros Elínborg y Sigurdur Oli, a investigar el extraño caso de un cadáver que puede llevar enterrado casi setenta años. Erlendur es un viejo policía, triste, abatido y solitario, parco en palabras, pero metódico, con un pasado lleno de desencuentros del que conoceremos algunos detalles a lo largo de la historia, y unos antecedentes familiares duros, difíciles. Más tras el salto.

22 junio, 2010

Reseña literaria: El poder de las tinieblas, de John Connolly.

Título: El poder de las tinieblas.
Nº de páginas: 399.
Cubierta: Rústica.
Precio: 9,95€.

-No me entusiasman las coincidencias. Son la manera que tiene Dios de decirnos que no estamos viendo las cosas con la debida perspectiva.

Hoy he acabado de leer El poder de las tinieblas después de que a un obrero le diera por barrenar en el lugar equivocado y dejara al vecindario sin luz durante cinco horas. Tiempo suficiente para rematar esta trepidante novela. La segunda entrega de las aventuras de Charlie Parker me ha satisfecho más que la primera. Mientras que en Todo lo que muere la sensación al terminar (el retrogusto, como dirían los enólogos) fue que acababa de leer una historia de psicópatas al estilo de Thomas Harris, con El poder de las tinieblas he disfrutado del viejo y añorado aroma de los viejos clásicos de la novela negra. Esto sí es Hard Boiled.

08 junio, 2010

Reseña literaria: Todo lo que muere, de John Conolly.

Título: Todo lo que muere.
Nº de páginas: 432.
Cubierta: Rústica.
Precio: 9,95€

Le dije a mi hermano:
-Déjame un libro que tengo las manos de un cerdo. Últimamente sólo escojo bodrios.
Y él me dijo:
-Toma éste.
-¿Todo lo que muere?
-Sí. Y te aseguro que muere mucho.
-Entonces me gustará.

En Todo lo que muere encontramos gente muriendo a tutiplén, y no se trata de sucesos accidentales. Aquí las causas naturales parecen ser la excepción. John se cepilla a los personajes que pueblan su novela a base de métodos expeditivos, pues su mente es fértil en parir asesinos. Y como no podía ser de otra forma, para equilibrar la balanza también pone en juego a un detective todo terreno: Charlie "Bird" Parker. El pobre Charlie es un caso clínico de detective a la vieja usanza, un Phillip Marlowe al que le hubieran robado el sarcasmo a base de inflingirle horrores. Una noche, tras una cruenta discusión con su mujer, sale a tomar una copa para relajar los nervios. Al volver se encuentra a su mujer e hija asesinadas (decir asesinato aquí es un eufemismo, sería más apropiado decir ejecución) y su vida personal y laboral como policía neoyorkino se hunden durante un año. Le expulsan del cuerpo a raíz de la investigación, y para su coleto jura encontrar al carnicero que ha acabado con la vida de su familia aunque sea lo último que haga. El asesino, del cual nada se supo tras las muertes, y en el que Charlie piensa a menudo como el Viajero, es el motor de una trama que lleva a este detective de un caso a otro. Tras dejar la policía, se convierte en detective a sueldo, y comienza a investigar casos sin olvidar, por supuesto, al Viajero, que es su objetivo principal. Lo que me transmitió la novela, tras el salto.