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09 agosto, 2010

Reseña literaria: Perfil asesino, de John Connolly.


Título: Perfil asesino.
Nº de páginas: 360.
Cubierta: Rústica.
Precio: 9,95€.

Las aventuras del detective Charlie Parker continuan en esta nueva entrega que nos trae algo más de lo mismo: acción, investigación policíal e inquietantes asesinos (y asesinatos). Se me antoja demasiado parecido a los dos libros anterioriores. La misma estructura, los mismos personajes, y casi el mismo desarrollo. Siempre hay un asesino espeluznante detrás de Charlie, y parece como si este detective no pudiera llevar una vida normal. Resulta curioso.

En esta ocasión, la acción se situa aproximadamente un año después de los acontecimientos de Dark Hollow. Charlie ahora se dedica a casos menores de espionaje industrial que resuelve con eficacia para subsistir en su particular día a día. Ni siquiera lleva pistola. Ya no la necesita. Ha decidido que no va a aceptar más casos que impliquen violencia, sangre o asesinatos, e intenta recomponer su vida en Maine al lado de la psicóloga Rachel. Sin embargo, no resulta fácil dejar atrás todo su pasado de violencia, y hay algo más: su nueva vida no le acaba de llenar. Un próspero hombre de negocios relacionado con la política irrumpirá entonces en escena con una petición para Charlie referente a un personaje de su propio pasado. Esta petición coincidirá con el descubrimiento de una fosa común donde yacen los restos de una comunidad religiosa desparecida casi treinta años atrás, los Baptistas de Aroostook. Para colmo, cuando Chalie comienza a interesarse por el caso, retornan sus viejas visiones sobre almas errantes para recordarle que sería un culpable más si sólo se dedica a cruzarse de brazos.

En general resultan muy entretenidas y fáciles de leer estas novelas sobre el detective Charlie, aunque con respecto a las dos novelas anteriores (Todo lo que muere y El poder de las tinieblas), ésta pierde frecura. No puedo evitar pensar que resulta un poco más de lo mismo. Creo que dejaré algo de tiempo antes de leer el siguiente capítulo de sus entregas. Si te gusta la novela negra y policíaca, de todas formas, no deberías dejar pasar la oportunidad de echarle un vistazo a esta serie.

22 junio, 2010

Reseña literaria: El poder de las tinieblas, de John Connolly.

Título: El poder de las tinieblas.
Nº de páginas: 399.
Cubierta: Rústica.
Precio: 9,95€.

-No me entusiasman las coincidencias. Son la manera que tiene Dios de decirnos que no estamos viendo las cosas con la debida perspectiva.

Hoy he acabado de leer El poder de las tinieblas después de que a un obrero le diera por barrenar en el lugar equivocado y dejara al vecindario sin luz durante cinco horas. Tiempo suficiente para rematar esta trepidante novela. La segunda entrega de las aventuras de Charlie Parker me ha satisfecho más que la primera. Mientras que en Todo lo que muere la sensación al terminar (el retrogusto, como dirían los enólogos) fue que acababa de leer una historia de psicópatas al estilo de Thomas Harris, con El poder de las tinieblas he disfrutado del viejo y añorado aroma de los viejos clásicos de la novela negra. Esto sí es Hard Boiled.

08 junio, 2010

Reseña literaria: Todo lo que muere, de John Conolly.

Título: Todo lo que muere.
Nº de páginas: 432.
Cubierta: Rústica.
Precio: 9,95€

Le dije a mi hermano:
-Déjame un libro que tengo las manos de un cerdo. Últimamente sólo escojo bodrios.
Y él me dijo:
-Toma éste.
-¿Todo lo que muere?
-Sí. Y te aseguro que muere mucho.
-Entonces me gustará.

En Todo lo que muere encontramos gente muriendo a tutiplén, y no se trata de sucesos accidentales. Aquí las causas naturales parecen ser la excepción. John se cepilla a los personajes que pueblan su novela a base de métodos expeditivos, pues su mente es fértil en parir asesinos. Y como no podía ser de otra forma, para equilibrar la balanza también pone en juego a un detective todo terreno: Charlie "Bird" Parker. El pobre Charlie es un caso clínico de detective a la vieja usanza, un Phillip Marlowe al que le hubieran robado el sarcasmo a base de inflingirle horrores. Una noche, tras una cruenta discusión con su mujer, sale a tomar una copa para relajar los nervios. Al volver se encuentra a su mujer e hija asesinadas (decir asesinato aquí es un eufemismo, sería más apropiado decir ejecución) y su vida personal y laboral como policía neoyorkino se hunden durante un año. Le expulsan del cuerpo a raíz de la investigación, y para su coleto jura encontrar al carnicero que ha acabado con la vida de su familia aunque sea lo último que haga. El asesino, del cual nada se supo tras las muertes, y en el que Charlie piensa a menudo como el Viajero, es el motor de una trama que lleva a este detective de un caso a otro. Tras dejar la policía, se convierte en detective a sueldo, y comienza a investigar casos sin olvidar, por supuesto, al Viajero, que es su objetivo principal. Lo que me transmitió la novela, tras el salto.