11 noviembre, 2010

Cómo conocí a tu padre

No se de donde me viene el gusto por este tipo de producciones, pero la verdad es que desde siempre estas pequeñas perlas cinematográficas han atraído mi atención.

Me da en la nariz que al costar infinitamente menos que un largometraje, la creatividad se muestra inversamente proporcional. Son en su mayoría gente joven la que se lanza a este tipo de proyectos, y quién sabe si algún día llegarán a ser consagrados directores de renombre (desde luego casos se han dado, y muchos).

Bueno pues no se en que rincón de internet vi hace unos días un festival de cortos (porque hablaba de cortos, creo que no lo había dicho), concretamente el Festival Iberoamericano de Cortometrajes de ABC (FIABC). Este año es su segunda edición, y es el público el que se encarga de valorar y votar los distintos cortos que se presentan. Ficción, animación, documental y cortos de escuela son las distintas secciones en que se dividen los cortos en este festival. Donde también hay un certamen de i-cortos.

El plazo para las votaciones ya se agotó y los ganadores los conoceremos el día 29. Pero ya se pueden ver los cortos finalistas, algunos realmente buenos y llenos de ingenio. Pero he querido poneros uno no finalista, que me resultó gracioso, y que curiosamente es el corto mas visto ( si es que la cabra tira al monte). Se llama: "Cómo conocí a tu padre". Y es que hay algunas historias que deberían quedar en el anonimato para siempre.


10 noviembre, 2010

La pereza es un pecado capital.



Y yo soy un vil pecador.

Ah, la pereza. ¿Quién no ha abusado de ella de vez en cuando? Soy un gran perezoso. Un perezoso consumado. El príncipe de la pereza, a decir verdad. Por qué, os estaréis preguntando, nos viene ahora éste con sus neuras sobre la pereza. Bueno, ahí está el quid. Hoy escribo esto en horizontal a causa de mi enfermiza pereza. En mi cansado camino hacia nuevas formas de comodidad, he decidido que ya no quiero blogear como el resto de los mortales, es decir, sentado y delante del teclado. Ahora quiero hacerlo desde la cama, bien tapadito, calentito. Ya podéis imaginar la situación, ¿no? Sólo mi cabeza asoma al mundo exterior, el resto está cubierto de mantas hasta arriba y únicamente queda a la vista el instrumento con el que perpetro estas palabras acomodado sobre mi estómago. La merced a tan grande comodidad se la debo al invitado de honor de esta entrada: mi nuevo iPad.
Un instrumento para profesionales de la pereza.

Olvidáos de recorrer esos inacabables tres metros que separan el escritorio de la cama. Además, ¿quién no odia que se le queden helados los pies mientras navega en este crudo y ventoso otoño? Yo sí, desde luego. Pensadlo bien, ya no es necesario salir de la cama para leer qué sucede en la web. Incluso puedes llevarlo contigo a la taza del wáter. Tenerlo encima no supone mucho esfuerzo, incluso para los perezosos más consagrados. Sólo pesa 680 gr. ¡Menos de un kilo! Y por si todos estos argumentos no convencen a los más testarudos (esos empedernidos del trabajo), ahí va el mejor motivo de todos: en horizontal se piensa mejor. Sé que es así, no os engañéis. En horizontal el riego sanguíneo estimula mucho más al cerebro, y los pensamientos salen como más puros, más completos. Es ciencia cierta, como la de las pulseras magnéticas. De pie o sentado, la sangre es atraída por la gravedad y el cerebro se queda seco. No digáis que no es razonable ni está bien pensado. Y si creéis que me equivoco, no tenéis más que tumbaros y pensarlo de nuevo.

Pero volviendo al tema de la pereza, mi propia naturaleza haragana ha sido tan fuerte en estos últimos días que no me ha dado por actualizar mucho el blog. También ocurre que no encuentro temas relevantes sobre los que exponer mi opinión (a propósito de esto os dejaré un video). No tengo disculpa, lo sé, aunque tampoco sois muchos los que pasáis por aquí. Prometo que escribiré más ahora que puedo hacerlo desde la cama. Sin ir más lejos, ahora mismo ando descargando el segundo capítulo de The Walking Dead (que también veré bajo la manta), con lo que puede que tenga algo sobre lo que escribir aquí, aunque, pensándolo mejor, con toda la información que Sonia y el Especialista andan publicando últimamente, me da pereza poner otra opinión más... Aún así, no temáis. El sábado tengo concierto y traeré algo de material que quizás resulte interesante. Interpol, grupo indie neoyorquino, toca en Madrid este fin de semana, y como aún no soy lo suficientemente rico para que vengan a tocar a mi habitación, sólo me queda la opción de salir de la cama para poder contarlo. ¡Qué vida más dura!

No cambiéis de canal.

06 noviembre, 2010

Reseña literaria: Cuernos, de Joe Hill.

Título: Cuernos.
Nº de páginas: 456.
Cubierta: Rústica con solapas.
Precio: 20 €.

Hace dos años apareció la primera novela de este autor, Heart-Shaped Box, o como se la conoció en España: El traje del muerto. Aquella historia guardaba muchas similitudes con esta otra en el fondo y en la forma, aunque no en el argumento. Esta segunda novela sigue el mismo camino que lo desmarca de otros autores del mercado (sin ir muy lejos de su padre, el genio de Maine, Stephen King) proporcionándole una voz propia y fresca. Cuernos ha sido presentada hace escasos días en España poniendo a su autor la etiqueta de príncipe del terror, de modo que, antes de continuar escribiendo, me gustaría matizar esto: en mi opinión Joe Hill no escribe novelas de terror. Si acaso podría calificársele como sobrenatural o fantástico.

Ignatius Perry se levantó aquella mañana con una resaca tan grande que al mirarse al espejo lo primero que pensó fue que los cuernos que le habían salido en la cabeza era producto de una intoxicación etílica como nunca antes había sufrido. Sin embargo, al tocarlos los sentía tan reales como cualquier otra extremidad. La aparición de los cuernos y el efecto que estos tienen con gente conocida y desconocida, sin embargo, es mucho más real de lo que imaginaba. Su vida, marcada por el asesinato de su novia del que Ig fue acusado aunque nunca le juzgaran, está a punto de dar un giro brusco cuando descubra gracias a los cuernos algunos detalles nuevos.

Como el mismo Joe Hill lo ha definido, "Cuernos es una historia de amor encubierta". De la misma forma que en su anterior trabajo, Hill se apoya en un suceso que escapa de la realidad ordinaria para contar una historia centrada en una pareja. El amor y la delgada línea que separa el bien del mal son los temas principales de Cuernos, aunque más que las diferencias, Hill se centra en lo que es moralmente correcto y lo que no. Lo que está bien visto y lo que no. Lo que nos hace felices y lo que nos hace infelices. Incluso sobre lo que la sociedad nos impone como correcto. La reflexión que yace tras los cuernos es esta: si Dios odia el pecado y el diablo se encarga de castigar el pecado, ¿acaso no juegan ambos en el mismo equipo?

La novela empieza muy bien. Cuando la abrí y me puse a leer me zampé150 páginas de una sentada. Al comienzo, la propuesta y el ritmo son endiablados (¿lo pilláis? juas). Hacia la mitad de la novela, cuando la historia entra en una fase llena de flashbacks, se vuelve algo más densa y lenta. Esa parte es muy necesaria, pero se me antojo más larga de lo debido, e hizo que mi interés flojeara un poco. Hacia el final la cosa se vuelve bastante clásica, y el final cae en lo previsible. A diferencia de su padre Joe no se complica con los desenlaces. El texto está plagado de referencias a la cultura popular, especialmente a la música, una afición en la que Joe se complace. Su estilo sigue los pasos de su padre. Tiene los toques de un narrador de historias consumado, con una construcción sencilla, trabajada y muy púlida. Su forma de escribir engancha porque es muy fácil asimilar lo que cuenta y cómo lo cuenta, de esa forma tan visual, como si estuvieras allí.

Al pie de esta entrada podéis ver una foto de Joe en su reciente visita a España (la foto es de su entrevista para "La Razón"). Una bonita vista de Madrid. Más tarde acudiría a la marcha zombie que se celebró durante el festival de cine fantástico de Sitges. Si estáis interesados tenéis aqui su entrevista con motivo de la publicación en España de Cuernos.

Antes de cerrar me gustaría mencionar la penosa edición que ha hecho Suma de Letras para esta novela vendiendo un libro en rústica como si fueran tapas duras. Es lamentable que los consumidores tengamos que pagar los efectos de una supuesta crisis que en lo que se refiere a las editoriales no ha afectado en lo más mínimo. Si todos los indicadores apuntan a que ahora la gente lee más y opta por la lectura antes que por otros entretenimientos, ¿por qué diablos nos chupan la sangre con estas ediciones de pena? En fin, la historia de siempre. Sólo quieren sacar más tajada, pero es que ya resulta difícil encontra una edición en condiciones sin tener que pagar 30 o 35 eurazos. Ains...


19 octubre, 2010

DOLMEN editorial y sus concursos sin fallo.


ACTUALIZACIÓN: Al final el concurso ha tenido fallo aunque la respuesta, desde luego, se ha hecho esperar durante varios meses.
La sucesión de los acontecimientos fue la siguiente:
Comunicado - Noviembre 2010
Fallo - Diciembre 2010

Felicidades a los ganadores.

Por si no lo había dicho antes, de vez en cuando intento hacer mis pinitos como escritor. No es nada grave, ni aspiro a llegar muy lejos. A veces se me ocurren historias, como a cualquiera, imagino, al que le guste la ficción. Cuando la historia se queda ahí en mi cerebro, clavada como una astilla, intento ponerla por escrito para exorcizarla de mis pensamientos. Algunos dirían que esta circunstancia me hace estar permanentemente en las nubes. Nada que no curen ocho horas de rutina al día...

Hace algún tiempo publiqué una entrada en la que, con cierta ilusión por mi parte (y con cierta ansiedad también), hablaba sobre el segundo certamen de relatos Z que la editorial DOLMEN había organizado allá por el mes de marzo de este año. Las bases del concurso habían salido publicadas en un montón de webs y blogs de todo tipo, en foros, y en todos ellos la gente mostraba una gran ilusión por participar. Yo me sentí igualmente ilusionado, y de esta forma, me puse a trabajar, no en uno, si no en tres relatos. De ellos, sólo dos me resultaron lo suficientemente aptos como para enviarlos al concurso. Unos días después de mandarlos a través de correo electrónico, recibí el correspondiente acuse de recibo (el primero que recibo para un concurso, todo sea dicho). Hasta aquí todo perfecto.

Ahora bien, llegó el mes de Julio y el momento del fallo con los relatos ganadores. Me fui una semana de vacaciones, en la que no dispuse de acceso a Internet, y me vi acosando a mis amigos que se habían quedado en casa para que consultaran la web de la editorial todos los días en busca de alguna noticia sobre el esperado fallo. No hubo noticia. A la vuelta de mi descanso, seguí sin obtenerla hasta que, unas dos semanas después de la fecha que la editorial había fijado para el fallo, una escueta nota en la web indicaba:

"Informamos a los participantes y demás interesados de que, debido al elevado número de relatos recibidos, nos vemos obligados a posponer la resolución de los títulos que compondrán la próxima Antología Z para Septiembre".

Septiembre llegó, y pasó. Y la web de la editorial ha permanecido muda, ciega y sorda. No contestan los correos electrónicos y, por supuesto, no ha vuelto a aparecer noticia alguna. Por todas estas circunstancias, uno se pone a pensar en todo el trapicheo que rodea a las editoriales en este país de pícaros y cainitas donde cualquiera puede decir que organiza un certamen de relatos para luego echarse atrás... con más de trescientas ideas en el bolsillo de gente bienintencionada. Vergonzante es la primera palabra que me viene a la mente. Rídiculo, la segunda, de no ser por el matiz de haber sucedido en España, claro. Aquí todo está permitido y nadie levanta la voz. En ninguno de los blogs, webs o foros donde se anuncio la convocatoria ha aparecido ninguna noticia sobre la estafa que hemos sufrido los que con nuestro trabajo le dimos sentido a una iniciativa. Allá cada uno con lo que publica.

Ramoncín, el artista. El autor.


Siguiendo la estela de mi amiga Sonia, que no quería colgar estos vídeos, pero que al final no pudo resisitirse, me voy a sumar a la iniciativa de divulgar las bondades artísticas de nuestro querido Ramoncín. Los vídeos hablan por si mismos. No es necesario añadir nada más. Sólo, acaso, que se está extendiendo por internet como un incendio.



Pero esta tortura (perdón... este bocado artístico sin precedentes, quería decir), no es lo más escandaloso del tema, no. La palma se la llevan sus declaraciones posteriores.



Se olvida de la letra UN MOMENTO... Juas.

18 octubre, 2010

Reseña literaria: Hyperion, de Dan Simmons.

Título: Hyperion.
Nº de páginas: 618.
Cubierta: rústica.
Precio: 9,95€.

Con la coletilla de encontrarse entre las mejores novelas de ciencia ficción de la historia, y teniendo en su haber premios tan importantes como el Hugo, el Locus o el Ignotus, comencé a leer esta novela de la cual esperaba maravillas y de la que no conocía nada. Ese fue mi primer error. Con tanto premio y tanto prestigio tras ella, comenzar una historia con tales espectativas, sea de quien sea, cualquiera que sea su reputación, siempre es un error. El segundo error fue no comprarme la segunda parte porque, sobre este punto nadie me avisó, Hyperion es una novela inconclusa.

Hyperion es un planeta fuera de la Red de Mundos, pero muy importante por algunos motivos. En él existe una singularidad que plantea múltiples interrogantes y, pese al progreso científico, resulta un misterio absoluto. Esta singularidad tiene su centro en un lugar llamado las Tumbas del Tiempo, donde, según se especula, el tiempo transcurre hacia atrás. El segundo motivo es el guardián de este lugar, una figura terrorífica y colosal fuera del tiempo que castiga a todo aquel que se acerca a las Tumbas con un propósito no predicho: el poderoso Alcaudón. Por si esto fuera poco, todas las razas del universo conocido (los humanos, los Exter y el Tecnonúcleo), parecen centrar sus intereses en este mundo, lo cual apunta a que Hyperion será el centro del siguiente gran conflicto. En medio de toda la inestabilidad que rodea a este mundo, un grupo de personas se dirige a Hyperion en la que será la última peregrinación hacia las Tumbas del Tiempo organizada por la Iglesia del Alcaudón. Y son estos peregrinos gente que tiene mucho que contar, pues el pasado de cada uno de ellos está enlazado de alguna forma con este místico lugar y su guardián.

Hyperion es un derroche de imaginación y ambiente que para el lector incauto comienza, sin embargo, muy mal. Al menos éste fue mi caso. La historia se desarrolla en capítulos de transición donde los peregrinos van moviéndose en su camino hacia las Tumbas del Tiempo. Estos capítulos se intercalan con los testimonios de cada uno de los siete peregrinos, que, para estar preparados por lo que pueda suceder, deciden contarse sus respectivas historias sobre los motivos que los llevan allí para encontrar, casi con toda probabilidad, la muerte. Las historias de los peregrinos componen el grueso de la novela. Esto convierte a Hyperion en un gran flashback que pretende situarnos en el mundo que ha ideado Simmons, al mismo tiempo que precede a todo lo que sucederá cuando los peregrinos alcancen las Tumbas del Tiempo.

Lo curioso de su estructura, dividiendo la historia en siete grandes flasbacks, hace de esta novela una historia con poco dinamismo. Es necesario armarse de cierta paciencia para abordarla. La primera de las historias, en la que el padre Lenar Hoyt cuenta todo lo que descubrió en el diario de su colega el misionero Paul Duré, es un muermo sin fin. Yo, que no tenía ni idea de lo que iba el libro, y esperando que la narración volviera al peregrinaje, que en verdad era lo que me interesaba, encontré esta parte demasiado densa y aburrida para colocarla al principio de la novela, servida casi a bocajarro. Me costó horores seguir leyendo, y a punto estuve de aparcar el libro en la estantería. Más, pese a todo, continué, y al final resultó que la historia del padre Hoyt es la peor de todas. El resto de historias transcurren con lentitud pero con más ritmo, y durante su lectura empiezas a familiarizarte con todo el vocabulario que Simmons utiliza para ambientar su novela. Me gustaron especialmente las historia de Fedmahn Kassad, sobre un amor platónico que busca por toda la galaxia, la de Sol Weinstraub, en la que trata de salvar a una hija que a causa de un accidente comienza a rejuvenecer y cada día que pasa olvida su futuro y, también, como no podía ser de otra forma, la de Brawne Lamia, un homenaje a las novelas pulp de Dashiel Hammet y Raymond Chandler.

Para que no te lleves a engaño, lector, y no seas tan incauto como lo fui yo, has de saber que Hyperion es un gran prólogo para una historia mayor y más ambiciosa. Cuando empiezas a cogerle el ritmo a la novela y a los personajes, cuando parece que va a comenzar de verdad el baile, la novela se termina y tú te quedas con un palmo de narices. Date por avisado.

Dan Simmons fue profesor de literatura y redacción antes de dedicarse a escribir a tiempo completo. También fue director de programas de educación para jovenes superdotados. Publicó su primera historia corta en 1984. En 1985 publicó su primera novela, La canción de Kali, a la que seguiría, ya en 1989, esta primera entrega de su tetralogía sobre Hyperion, que ha sido su mayor logro literario. En ella la fantasía, la ciencia ficción y el terror se entrelazan para conformar una historia llena de matices. Nos volveremos a encontrar en la segunda parte, señor Simmons, si el Alcaudón nos da su venia.

17 octubre, 2010

Reseña de cine: La red social.


Título: La red social.
Dirección: David Fincher.
Guión: Aaron Sorkin.
Reparto: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, (...).
Duración: 120 min.
Género: Drama.
Año: 2010.

La red social parece haberse convertido en un clásico instantáneo a tenor de las críticas que pueden leerse por ahí, de la misma forma que la archiconocida red social sobre la que basa su argumento: Facebook.

Mark Zuckerberg (interpretado por Jesse Eisenberg) es un brillante estudiante de informática de la prestigiosa universidad de Harvard, donde desarrolla sus estudios y a ratos se dedica a hackear lo que se le pone por delante. Una noche en la que se encuentra medio borracho, y tras un desengaño amoroso, Mark desarrolla una idea que será el germen de lo que más tarde se convertiría en la más famosa red social del mundo. Facemash, es un sitio web donde los alumnos de la universidad pueden elegir una chica de entre dos, cuyos perfiles son extraídos de las bases de datos de las residencias que existen entorno al campus. La página satura la red de la universidad. El tráfico que genera tumba toda la infrastuctura. A Mark le meten un puro, pero la idea se queda instalada en su cabeza.

Durante la primera escena, donde se desarrolla la cita de Mark, ya intuímos lo que va a ser el resto de la película. Mark es sumamente inteligente, y habla y piensa de una forma tan veloz como corresponde a sus capacidades. En un momento nos encontramos que en su conversación en realidad hay tres conversaciones al mismo tiempo, y los dos personajes hablan tan rápido que apenas se puede seguir el hilo de sus razonamientos. El resto de la película es también así. La red social es una película llena de diálogos, dinamismo y velocidad. Es casi vertiginosa y no se entretiene en florituras ni transiciones de ningún tipo. No da respiro. Va directa al grano. Después de la idea inicial en la que Mark desarrolla Facemash, el argumento se divide en tres tiempos diferentes donde se cuenta, a través de los litigios que más tarde rodearán a Mark, la forma en que se puso en pie toda la idea de la red social. Las escenas se enlazan perfectamente mediante los testimonios contrapuestos de los litigantes, en los que vemos la forma de ser de cada personaje, y los sucesos a que se vieron expuestos.

Ahora voy a ir al meollo de lo que me pareció. Me gustó la forma de contarlo. Las escenas avasallan al espectador y transcurren tan deprisa que al final la película discurre muy bien. Todo se cuenta de una forma dinámica y austera, sin subtramas ni planos de situación. La trama se desarrolla de conversación en conversación, con unos diálogos inteligentes y unos personajes bien desarrollados pero, y aquí está la clave, previsibles. Me resultaron un poco superficiales. A todos los interesa lo mismo: la pasta, la fama, el éxito. El argumento también peca en este sentido, en realidad, es más una crónica del nacimiento de una idea que algo nuevo. No aporta nada, y cualquiera podría contarse a si mismo la película de principio a fin antes de entrar a verla. Entonces, ¿a qué viene tanto revuelo con esta pelícual? A la gente le resulta curioso como se levanta un imperio en Internet. Es la única explicación posible. Pero no es el primero que se levanta ni será el último, por lo tanto, no entiendo el por qué de tanto bombo y platillo para una película que no me cuenta nada, y tan sólo hace gala de una realización correcta.

Sinceramente, y esta es una opinión a título personal, me pareció una forma de publicidad muy sofisticada. Hasta el título está pensado para que identifiquemos a Facebook como LA red social por antonomasía, es decir, la genuina. Sin embargo, no es la única, ni fue la primera tampoco. Antes que aquella estuvieron MySpace o Classmates. En todos los países del mundo se desarrollan redes sociales del mismo corte que Facebook, en España, por ejemplo, es el caso de Tuenti; y ni que decir que en países tan poblados como China o Corea, Facebook provoque un impacto mínimo. Por tanto, esta película de David Fincher me suena más a una estrategia de marketing para hacer llegar a todas aquellas almas gentiles que no están al alcance de sus medios usuales (léase téntaculos), las nuevas del evangelio de LA red social. De hecho me resulta similar a una estrategia que adoptan en la película. Al principio, Facebook se extendió por universidades. En una de ellas, ya existía una red social como la de Mark, así que para rendir a este campus lo que hacen es conquistar todos los campus de alrededor, de forma tal que si las personas de aquel campus querían conectarse con sus amigos de universidades cercanas estaban obligados a entrar a la red de Mark para saber de ellos. Una estrategia inteligente, pero vieja.

Así lo hacía Napoleón. Y de esa forma conquistó Europa.