
La sucesión de los acontecimientos fue la siguiente:
Comunicado - Noviembre 2010
Fallo - Diciembre 2010
Felicidades a los ganadores.
Por si no lo había dicho antes, de vez en cuando intento hacer mis pinitos como escritor. No es nada grave, ni aspiro a llegar muy lejos. A veces se me ocurren historias, como a cualquiera, imagino, al que le guste la ficción. Cuando la historia se queda ahí en mi cerebro, clavada como una astilla, intento ponerla por escrito para exorcizarla de mis pensamientos. Algunos dirían que esta circunstancia me hace estar permanentemente en las nubes. Nada que no curen ocho horas de rutina al día...
Hace algún tiempo publiqué una entrada en la que, con cierta ilusión por mi parte (y con cierta ansiedad también), hablaba sobre el segundo certamen de relatos Z que la editorial DOLMEN había organizado allá por el mes de marzo de este año. Las bases del concurso habían salido publicadas en un montón de webs y blogs de todo tipo, en foros, y en todos ellos la gente mostraba una gran ilusión por participar. Yo me sentí igualmente ilusionado, y de esta forma, me puse a trabajar, no en uno, si no en tres relatos. De ellos, sólo dos me resultaron lo suficientemente aptos como para enviarlos al concurso. Unos días después de mandarlos a través de correo electrónico, recibí el correspondiente acuse de recibo (el primero que recibo para un concurso, todo sea dicho). Hasta aquí todo perfecto.
Ahora bien, llegó el mes de Julio y el momento del fallo con los relatos ganadores. Me fui una semana de vacaciones, en la que no dispuse de acceso a Internet, y me vi acosando a mis amigos que se habían quedado en casa para que consultaran la web de la editorial todos los días en busca de alguna noticia sobre el esperado fallo. No hubo noticia. A la vuelta de mi descanso, seguí sin obtenerla hasta que, unas dos semanas después de la fecha que la editorial había fijado para el fallo, una escueta nota en la web indicaba:
"Informamos a los participantes y demás interesados de que, debido al elevado número de relatos recibidos, nos vemos obligados a posponer la resolución de los títulos que compondrán la próxima Antología Z para Septiembre".
Septiembre llegó, y pasó. Y la web de la editorial ha permanecido muda, ciega y sorda. No contestan los correos electrónicos y, por supuesto, no ha vuelto a aparecer noticia alguna. Por todas estas circunstancias, uno se pone a pensar en todo el trapicheo que rodea a las editoriales en este país de pícaros y cainitas donde cualquiera puede decir que organiza un certamen de relatos para luego echarse atrás... con más de trescientas ideas en el bolsillo de gente bienintencionada. Vergonzante es la primera palabra que me viene a la mente. Rídiculo, la segunda, de no ser por el matiz de haber sucedido en España, claro. Aquí todo está permitido y nadie levanta la voz. En ninguno de los blogs, webs o foros donde se anuncio la convocatoria ha aparecido ninguna noticia sobre la estafa que hemos sufrido los que con nuestro trabajo le dimos sentido a una iniciativa. Allá cada uno con lo que publica.