Entradas agotadas para ver el directo de Kings of Leon en Madrid. El palacio Vistalegre no daba más de si. Quizás recordéis mi comentario de la semana pasada a propósito de la visita de Interpol en el mismo recinto, pues bien, en la crónica comentaba que la cola para entrar daba media vuelta al recinto. Para este concierto, daba la vuelta entera: 10000 almas en una colmena de rock sureño, así podría definirse el aspecto de Vistalegre ayer.
En primer lugar, sin tener mayor referencia que la de Interpol de la semana pasada, la infraestructura que desplegó Kings of Leon en Vistalegre fue muy superior a la que vimos durante aquel otro concierto. Mayor juego de luces, doble número de monitores de sonido y pantallas de proyección aéreas. La calidad de la acustica de Vistalegre, que de primeras no es la mejor, no resultó un inconveniente en ningún momento. Felicidades a los técnicos de sonido. El despliege cubría también a unos cuantos cámaras que grabaron el concierto con vistas, supongo yo, a una posible edición en DVD de su último disco, Come around sundown, ya que este concierto (el único en España) viene a cuento de la gira promocional de dicho disco que la banda acaba de emprender.
Los de Nashville abrieron temprano, a eso de las 21:20 (teníamos entendido que empezarían a las 21:30... y así nos pasó), con el potente y atronador redoble de batería de Crawl, que levantó a todo el mundo de sus asientos (y repartió escalofríos por las médulas del respetable). O eso creo. En ese momento aún había mucha gente haciendo cola fuera, entre ellos, mis amigos y yo. Le siguió el gran Molly´s Chambers, de su primer album. Más pelos de punta. A partir de aquí, comenzaron con la promoción del reciente disco, cuya acogida fue algo fría, por lo que el público se sumió en una tibia espera. Radioactive abrió la brecha, y a éste le siguieron Mary y The end. En este punto, aún seguía entrando gente al pabellón y los ánimos entre el respetable estaba algo alicaídos. Los Kings no son muy dados a la performance, muy colocaditos en sus posiciones y algo estáticos, dejaron que sus temas nuevos enfriaran los ánimos de un público que, para ser sinceros, estaba mas pendiente de escuchar los grandes hits de su discografía; el nuevo album no pasará a la historia por ser el mejor de su carrera, me temo.
Creo que el asunto caló entre ellos, pues después de aquello, y tras una pausa en la que los músicos hicieron una especie de piña en la que debieron preguntarse por qué estaban perdiendo las riendas del asunto, decidieron atacar con la artillería. The Bucket, Manhattan y On Call se alternaron con los nuevos Back down south, No money y Pyro. Los acordes de Knocked up, primero, y Use somebody, después,acabaron de relanzar el espectáculo, el público levantó las manos y empezó a corear el estribillo haciendo retumbar el mobiliario y las paredes. El vídeo que pude grabar, aunque lejano, lo demuestra. Después de eso, los ánimos volvieron a decaer cuando los músicos se metieron para adentro. La gente empezó a mirar el reloj con cara interrogante. "Si no llevan ni 70 minutos..." Volvieron a salir, por supuesto, y tocaron Closer. En este punto el desparrame fue total cuando Sex on fire hizo que las gargantas de los madrileños estallaran. Caleb sólo tocaba, no cantó ni un sólo estribillo, el hijoputa. Madrid fue el solista estelar. Con Black Thumbnail y mucho rasgueo de cuerdas estalló una traca pirotecnica en la parte posterior del escenario y el espectáculo concluyó, dejando a la gente muy caliente y con ganas de más (de mucho más, la verdad, por lo visto en algunas caras). Menos de 90 minutos de concierto, a 52€ por barba. La verdad es que a ese precio podrían haber alargado un poco más el espectaculo. Tenían aún mucha tela que cortar, pero... qué se le va a hacer.
Aunque la sensación final fue de cierta insatisfacción, la puesta en escena de la banda, su sonido en directo, y la calidad de su música, siguen augurando un gran porvenir para estos tipos que pueden llegar a convertirse en los sucesores de otras bandas "revienta estadios" como U2, o los Rolling. Contando los minutos para su próxima visita.
(este es mi vídeo, así de lejos nos encontrábamos...)
(en este vídeo se observa como Caleb, sólo se dedica a tocar...)
Menos mal que son mis manos las que tienen que contar lo sucedido ayer y no mi voz, porque creo que grité y canté como nunca en este año, y mis cuerdas vocales se han resentido. Y es que el 20 N, dejando a un lado cualquier tipo de connotación política, llevaba marcado hacía muchos meses en mi calendario. Aguardaba con ilusión y nerviosismo mi primer concierto con la banda canadiense.
ArcadeFire me gustó desde el primer momento. Desde el primer tema que escuché. Esos tonos menores y esas letras que van narrando una historia según avanza la música, terminaron por engancharme.
Lo que queda claro es que no es una banda de rock al uso. Solo nos tenemos que fijar en el número de componentes (ocho) y en los múltiples instrumentos que incorporan a parte de las consabidas guitarras y batería. Instrumentos como piano, órgano, violines, acordeón, pandereta, una segunda batería...y hasta instrumentos medievales como mandolinas o zanfonas hacen a este grupo indie-rock, como lo califican los entendidos, una banda realmente peculiar.
Pero vamos a lo que vamos, hablemos del concierto. Las entradas estaban agotadas desde hacia meses y ese lleno que todos esperábamos se hizo patente, primero en las largas colas antes de acceder al recinto, y justo antes de empezar, sobre las 21:45, con un palacio de los deportes lleno hasta la bandera. Después de esperar esos 15 minutos interminables que se retrasó el comienzo, donde no podía quedarme quieto y el mini de cerveza me pesaba un quintal, se apagaron las luces, y los componentes de la banda empezaron a desfilar camino al escenario.
Los primeros acordes del 'Readytostart'empezaron a sonar, y los gritos y aplausos comenzaron a surgir en una sala deseosa de acción. Tenía mis dudas al principio de si el concierto iba a ser una sucesión de altibajos, con temas de su tercer álbum a priori con una gran variedad de opiniones, pero nada mas lejos. Los canadienses repartieron rock y entusiasmo de manera casi inagotable.
'Neighborhood #2' (Laika) con los dos violines y el acordeón terminaron de calentar y enfervorizar al pabellón. Un exaltado palacio de los deportes siguió disfrutando sin descanso de temas como 'No carsgo', 'Haiti', 'Modernman'. Al terminar 'Rococo', Butler recordó que un euro de cada entrada iría destinado a obras de caridad, y es que esta banda ya donó un millón de dólares para Haiti.
"Gracias por venir" nos dijo en español WinButler. Y demostró que tiene una muy buena voz, que no dejó escapar ninguna nota disonante en todo un señor concierto en directo. RégineChassagne, su mujer, fue desplazándose de instrumento en instrumento y puso en 'SprawlII' su voz con una nota de color en su vestuario.
'Thesuburb', que da nombre a su último disco, fue recibido con tibieza. Después una emotiva 'Crownoflove', dio paso a 'Neighborhood #1' (Tunnels) y 'keepthecarrunning'que hizo desatar la locura controlada de los allí presentes.
Las buenas bandas suelen mejorar en sus directos, y esta banda así lo demostró, y es que temas que en los discos parecen no causar mucha sensación, en el directo consiguieron transmitir toda su potencia.
Después de un cierre apoteósico con 'Rebellions' (Lies), los bises 'Intervention' y 'Wakeup' completaron el recital de forma magnífica, con todo un palacio coreando las letras. WinButler y su banda se despidieron con un "hasta la próxima", y cerraron una noche épica que tardará en ser olvidada.
Ayer el grupo de rock alternativo, o indie, o underground, o retro revival, o post-punk revival (elegir una categoría o varias va a gusto del consumidor) Interpol, pasó por Madrid llenando el Palacio de Vistalegre en una cita indispensable para los que estamos subscritos a la música de esta banda neoyorquina. Antes de comenzar he de decir que, aunque no soy un fanático de la banda, si me gustan muchas de sus canciones aunque otras no tanto. Su discografía, en mi opinión, me parece algo desigual. Por supuesto, no tenía porqué ser trigo todo el campo para asistir a su espectáculo y disfrutarlo, y allá que fui. La sensación general que me dejó fue bastante buena. Pero empecemos por el principio.
Llegué a Vistalegre alrededor de las 9 de la noche, cuando el concierto estaba programado para empezar a las 9 y cuarto. Se me cayó el alma a los pies al ver que la fila iba de la entrada sur a la norte (es decir, daba media vuelta al recinto). Menos mal que la gente con la que iba ya llevaba rato puesta a la cola y pudieron hacerme un hueco entre ellos... De cualquier forma, la transición fue rápida y nadie tuvo que esperar demasiado para entrar. Al llegar al interior del recinto, y tras un cacheo de colega (el tipo encargado de la tarea se limitó a darme una palmadita en la espalda), me colé por la patilla hasta la cocina sin darle la entrada a nadie. Uno es despistado por naturaleza, y mientras el encargado de revisar las entradas estaba entretenido con uno de mis acompañantes, yo me marché por la banda sin ni siquiera percatarme de la existencia del tipo. Nadie me detuvo, y de no ser porque no veía a mis amigos, me habría metido hasta el escenario sin fichar. Como uno ya está mayor para meterse a fugitivo (y menos en un recinto cerrado), me dio por volver y entregar mi ticket. Al fin y al cabo, ya lo había pagado. El aspecto al entrar a la cancha lo tenéis en la segunda foto. El ambiente era inmejorable.
Tras comprar algunas bebidas nos hicimos fuertes donde nos pareció más apropiado y allí nos quedamos a la espera de que sucediera algo, con las luces encendidas y la multitud acoplándose (en el buen sentido, aquello no era una bacanal) a nuestro alrededor. Me pareció entender que íbamos a tener a un grupo de teloneros, Roller no sé qué, pero no tuve el gusto de conocerlos porque, cuando las luces se apagaron, los que salieron fueron los Interpol, y la gente empezó a entusiasmarse. En general el comportamiento en la arena de nuestros vecinos fue muy correcto, sin empujones, reproches ni malos rollos. El ambiente seguía la personalidad de la banda. Los Interpol en directo son muy sobrios y educados. Entraron y tocaron sus canciones con una precisión y limpieza de estudio de grabación. Un poco a su rollo. Sin entusiasmarse, ni tirarse al público, ni realizar ninguna performance especial. Casi parecían niños buenos y todo. El que más se entregó fue Daniel Kessler (guitarra solista y coros), que se movía por el escenario dejándose llevar un poco más, no como Paul Banks (guitarra rítmica y voz prinipal), que es un tipo a lo Kurt Cobain, modosito y de flequillo inquieto. Tras cada canción, Banks agradecía al público los aplausos en perfecto castellano, y después de la cuarta canción, nos recordó con algo de acento mejicano que durante cuatro años él vivió en Madrid, un dato que ya teníamos en nuestro haber. Tocaron un buen repertorio durante hora y media entre los que incluyeron temas de todos sus discos, incluido el último. Los más celebrados fueron Evil y Rest my chemistry, aunque también con Slow hands y Not even jail la cosa se puso bastante caliente. Contra lo que yo creía, PDA no fue de sus temas mejor acogidos, aunque sí era uno de mis favoritos y que, por suerte, no faltó, aunque sí lo hicieron otros importantes: Pionner to falls (me parece que no la tocaron) y desde luego me dolió la ausencia de Stella was a diver, una auténtica lástima.
Alternaron canciones lentas y más movidas. No se trataba tampoco de uno de esos conciertos locos en los que la gente se mata a sudar y saltar. Ese no es su estilo. El nivel de edad debía rondar los treinta o veintitantos largos. La mayor pega, al menos desde la posición en que nos encontrábamos, era la calidad del sonido. No es que fuera muy nítido precisamente. Durante todo el concierto sufrimos un molesto pitido agudo que no aflojó en ningún momento. Espero que para el concierto de Kings of Leon del próximo 1 de diciembre, no tengamos que volver a pasar por ello. Para acabar os dejo unos vídeos (los que yo tomé son horribles) que he encontrado en YouTube. Agradecimientos a los autores/as.
(de los dos pavos, yo soy el menos feo, es decir, el de la izquierda)
El Festival Internacional de Creación Audiovisual (FICA) de Villanueva de la Serena (Badajoz) entregó el pasado fin de semana los premios del concurso de cortometrajes 2010. Un total de 38 cortometrajes, repartidos en cuatro categorías: documental, experimental, ficción y Lares, habían sido seleccionados entre los 350 presentados en esta sexta edición.
En este festival que concluye mañana día 21, dentro del apartado dedicado a Portugal, se podrán ver películas como 'Tropa de Élite' dirigida por el brasileño José Padilha que cuenta con más de 30 galardones internacionales, entre ellos el Oso de Oro en el Festival de Berlín.
También se podrá ver el film 'Estómago', una coproducción italo-brasileña dirigida por Marcos Jorge, que tiene 14 premios internacionales, entre ellos cuatro galardones en la Seminci de Valladolid.
En Villanueva de la Serena se proyectará también 'El arte de robar', una comedia con drama y acción dirigida por Leonel Vieira en una coproducción hispano-portuguesa. Finalmente y dentro de este ciclo portugués denominado lusofilia se podrá ver la película 'Dot.com', de Luis Galvao.
En este festival de cine no faltarán actuaciones musicales, en las que se contará entre otros con la artista Anni B. Sweet que con temas como Motorway o SecondHand parece haberse abierto camino en el panorama español (por lo poco que he oído, suena muy parecido a Russian Red) o el canadiense SidLeRock, que acaba de sacar su último trabajo (éste no se quien es).
Este año los premios especiales FICA fueron para Aura Garrido, actriz de 'Planes para mañana', su última película rodada en parte en escenarios naturales de Cáceres y que fue la gran triunfadora del festival de Málaga; y Alicia Luna, reconocida guionista conocida por trabajos como 'Te doy mis ojos', de IcíarBollaín.
Y volviendo a los cortos, el jurado falló de la siguiente manera. En la sección documental, Juan Carrascal se proclamó vencedor con su corto 'Las Remesas'. En la sección experimental, ganó JulienMondon por su cortometraje 'Justo un lazo'. El premio de ficción fue para José Manuel Carrasco con 'Pulsiones'. Por último el galardón en la sección Lares, para trabajos realizados en Villanueva, fue para José María Cidoncha, con su cortometraje 'Hogar dulce hogar'.
El único corto que he podido encontrar de los cuatro ganadores, aquí os lo dejo.
El próximo domingo, 11 de julio, tendrá lugar un eclipse de sol. Este eclipse de sol será total, pero solo podrá observarse como tal desde el sur del Océano Pacífico (franja de totalidad). Así, en España no tendremos la posibilidad de disfrutar de este fenómeno en vivo, pero gracias a una expedición de astrónomos a la isla de Pascua, se llevará a cabo una retransmisión en directo a través de conexión vía satélite a internet.
Entre todos los datos que los científicos quieren recopilar, uno me llamó la atención sobre los demás. Y es que esperan recabar información del comportamiento de las personas durante el eclipse. Vampiros y hombres lobo...ojo al parche.
El máximo del eclipse tendrá lugar a las 22:10:51 horas (Madrid), y la totalidad durará 5 minutos y 20 segundos.
Se produce la circunstancia además (muchos ya os habréis dado cuenta), de que el eclipse coincide con los últimos minutos de la final del campeonato mundial de fútbol, donde España se la juega. Sí, ya se lo que estáis pensando, querido eclipse buena suerte en tu andadura en solitario por el Pacífico sur...en fin, hay cosas contra las que no se puede luchar. De todas formas, por si alguno gusta de curiosidad, aquí dejo dos enlaces donde se podrá ver el acontecimiento en directo.
Para leer: "Descanse en paz", John Aljvide Lindqvist. Para ver en el cine: "Scott Pilgrim contra el mundo". Para ver en la tele: "Sherlock" Para escuchar: "Live in London", de Regina Spektor.