16 octubre, 2010

Reseña literaria: Cumbres Borrascosas, de Emily Bronte.

Título: Cumbres Borrascosas.
Nº de páginas: 225.
Cubierta: tapas duras.
Precio: según edición.

Vaya cambio de tercio has dado, pensarán algunos. Del género negro a la novela decimonónica. En efecto, eso es lo que puede parecer, y para los que, como yo, ponían a esta novela al lado de otros clásicos ñoños del tipo Mujercitas o Sentido y Sensibilidad, nada más lejos de la realidad. Cumbres Borrascosas es una historia con personajes muy cañeros. Aquí no encontraremos gráciles cortejos como los de la novela de la Austen, ni personajes edulcorados y candorosos, ni dulces equívocos, ni finales felices. En Cumbres Borrascosas no queda lugar para las tonterías, sólo para una de las venganzas más intensas que la literatura de cualquier época haya concebido.

Cumbres Borrascosas es una de las mansiones más esplendorosas de su región, la vivienda de la familia Earnshaw. Todo cambiará el día que el patriarca de los Earnshaw, después de un viaje a la ciudad, vuelve trayendo consigo a un nuevo habitante, un pequeño mendigo al que coloca entre sus propios hijos, Catherine y Hindley, y al que bautiza como Heathcliff.

Emily Bronte desarrolla una historia desgarradora, llena de personajes detestables y mezquinos, de esos con caracter que no tienen reparos en poner en palabras todo lo que pasa por sus cabezas, desde blasfemias a inoportunas verdades. Sobre todo, es una historia de personas atormentadas. El tormento es la única constante en esta historia donde la desdicha parece acompañar a todos los que han pasado alguna vez por aquella casa. Pero Cumbres Borrascosas es más que eso. Es también una historia de amor muy profunda, tan pasional como al final se vuelve el odio que conlleva, y aunque durante la historia se conservan unos modos ciertamente anglosajones, bastante más controlados y menos violentos de lo que cabría esperar si hubieran sido más... mediterraneos (aquí un tipo como Heatcliff cogería una escopetas y un zurrón lleno de postas del 15 y dejaría el escenario limpio de drama en un momento), cada página desborda sentimientos muy duros, retorcidos y encontrados.

Mi novia, que me recomendó su lectura después de quedar sorprendida por la dureza de la novela, destacaba que nadie se salva en esta historia. "Todos son malos. Todos están enfadados". Y apuntaba al carácter de la persona que había escrito la historia, Emily Bronte. ¿Qué clase de vida habría llevado esa chica para discurrir una historia así? ¿Cómo era ella? De Emily Bronte (la más talentosa de entre todas las famosas hermanas Bronte) se sabe poco. Murió con tan sólo treinta años, y cargó durante toda su vida con la cruz de un hermano alcoholico y adicto al opio. Durante las tensas noches en vela en las que le esperaba para ayudarlo a acostarse se dice que escribió muchos de los pasajes de esta novela. Por desgracia para ella, nunca consiguió reconocimiento por su obra en vida, y no fue hasta mucho después de muerta que la sociedad en la que vivía estuvo preparada para asimilar una obra tan atípica para la época como Cumbres Borrascosas, donde se tocan temas tan espinosos como la diferencia de clases, la educación, la venganza y el alcoholismo. Además, fue una pionera en una sociedad aún muy machista donde no se concebía que una mujer demostrara con sus escritos más cultura que la de muchos hombres. Para todos aquellos a los que le interese el tema, existen multitud de biografías, ensayos y trabajos acerca de la vida de las Bronte, entre ellos uno de mi querida Espido Freire.

Después de leer Cumbres Borrascosas uno entiende mucha de la Literatura que se crearía después, hasta alcanzar nuestros días incluso. Durante mucho tiempo, y por muchos escritores y escritoras, se ha intentado emular con desigual éxito una historia tan llena de sentimientos como esta. Incluso los culebrones venezolanos, o muchas de las novelitas de la incombustible Corín Tellado, contienen ecos de esta novela, aunque más burdos, eso sí. La obra de Emily Bronte es la genuina, la madre de todas ellas, y destila pureza y originalidad. Justo lo que ha de tener un clásico de la Literatura, inglesa y global.

15 octubre, 2010

Fringe: segunda temporada.


La segunda temporada de Fringe arranca donde terminó la primera. Nadie sabe nada de Olivia Dunham, que ha desaparecido sin dejar rastro en pos de una cita imprevista con un inesperado personaje. Este misterioso personaje posee cierta información de vital trascendencia para el desarrollo de los acontecimientos que se desgranan en la serie, y así se lo hace saber a Olivia, la única persona capaz de atajar todos los problemas que estan por llegar.

Olivia no tarda en aparecer, claro, y lo hace de una forma espectacular. Tan espectacular que va directa al hospital. De esta forma arranca toda la temporada que, de nuevo, se desarrollara siguiendo la estela de la primera, aunque más despacio. En esta larga temporada de veintidos capítulos, al igual que sucediera en la temporada precedente, los mismos protagonistas, la agente Dunham, el doctor Bishop y su hijo Peter, investigarán casos donde la ciencia roza lo paranormal, lo sobrenatural, lo increíble. Además de tener un caso por episodio, igual que sucedería en una serie de investigación al uso como CSI, algunos episodios se relacionaran entre si bajo un argumento más profundo que envolverá toda la temporada. A diferencia de lo que sucedía en la anterior temporada, nos encontraremos muchos capítulos que poco o nada tienen que ver con la trama general, por lo que a ratos la serie se espesa con capítulos sueltos sin importancia. Eso no me ha gustado demasiado. Odio el relleno. Intrigado como estaba por saber más de esos tipos extraños, los Observers, cuando comenzaba a ver un capítulo ya especulaba si éste tendría peso o no en el argumento principal. Entiendo perfectamente que algunas series que contratan veintidos capítulos no pueden ir al grano en cada uno de ellos, pero si no quieren hacerlo, que me den sólo los doce capítulos importantes y se dejen de zarandajas. Por mí pueden dedicar el dinero de esos diez a contar otra historia. Esta es una de la razones por las que series como Supernatural se convierten en tediosas esperas.

Por fortuna, el argumento principal no está del todo mal, y acaba mereciendo la pena la espera. Averiguamos más acerca de la vida y el pasado del doctor Bishop que cobrará trascendencia en el futuro. También descubrimos algunas cosas sobre Dunham, por supuesto, y habrá algunas muertes dramáticas a lo largo de la temporada (no digo más, que me pegan). El argumento se pone un poco chiflado, pero es que esta serie es para chiflados. Llegando al final de la temporada, nos encontraremos con un montón de cambios y de preguntas, y el climax nos dejará colgados en espera de más.

Por fortuna ya se ha estrenado la tercera temporada de Fringe, y los primeros capítulos apuntan a que el argumento principal finalmente acabará por predominar en todos los capítulos de la tercera, dejándose de molestos rellenos. Con esta serie sigue picándome el gusanillo de ver qué serán capaces de aportarnos estos locos de FOX y el incansable JJ Abrams. El argumento se ha complicado mucho. Muchísimo. Espero que sepan cumplir con las espectativas.


12 octubre, 2010

Reseña de cine: Wall Street y Wall Street: el dinero nunca duerme.






Título: Wall Street
Dirección: Oliver Stone.
Guión: Stanley Waiser y Oliver Stone.
Reparto: Michael Douglas, Charlie Sheen, Martin Sheen, Daryl Hannah, (...).
Duración 120 min.
Género: Drama, finanzas.
Año: 1987.






Título: Wall Street, el dinero nunca duerme.
Dirección: Oliver Stone.
Guión: Allan Loef, Stephen Schiff.
Reparto: Michael Douglas, Shia LaBeouf, Carey Mulligan, Susan Sarandon, (...).
Duración 130 min.
Género: Drama, finanzas.
Año: 2010.






Wall Street es un drama sobre la ambición y el poder que el dinero ejerce en nuestras vidas, esto es, en la de los ciudadanos normales de a pie, pero visto desde el punto de vista de quienes cortan el pastel: los especuladores y hombres de negocios de más alto nivel del mundo, los tiburones de Wall Street. Este fin de semana lo dediqué a ver ambas entregas y para solaz de todo el que lea esta reseña comentaré que me han parecido. Empezaré por Wall Street 1987.

Wall Street 1987 es el relato del ambicioso Budd Fox (interpretado por Charlie Sheen), un joven recién graduado en la universidad de Finanzas que sueña con hacer negocios con las grandes fortunas de Wall Street. Trabaja en una oficina de inversión donde opera con el capital de clientes externos mientras sueña con pescar al pez más grande de la pecera, el envidiado y legendario Gordon Gekko, una leyenda viva en el mundillo, que representa como nadie la ambición y el poder del dinero. Un tipo al que le sobran billetes, personalidad y mala baba.

Budd intenta llamar la atención del inaccesible Gekko, al que todo el mundo tiene por fuente de información fidedigna para ganar dinero rápida y fácilmente. Después de una serie de intentos frustrados que no logran superar la barrera principal que rodea a todo hombre de negocios (su secretaria), Budd consigue pescar a Gekko con un negocio basado en un soplo de información interna que le suministra su padre (interpretado por su padre en la vida real, Martin Sheen), directivo de una aerolínea A partir de este punto, Budd consigue atraer su atención y Gekko le enseña algunas lecciones maestras sobre el valor de la información, qué es el mercado, cómo especular, y todos los trucos (sobre todo los ilegales) para dirigirlo según su propia conveniencia. De fondo observamos el funcionamiento interno de la Bolsa y entendemos que lo que para algunos resulta azaroso e impredecible, para otros es intencionado, previsible y beneficioso. Gekko (interpretado por Michael Douglas) encarna al depredador bursatil por antonomasia, sin conciencia, con ilimitada ambición, un hombre lleno de energía y con unas cuantas verdades que decir sobre el mundo. Gekko tiene los pies en la tierra. Sabe de lo que habla cuando habla, y se nota. Sobre este personaje se construyeron más tarde todos los modelos sobre hombres de negocio en el cine. Douglas ganó gracias a este papel una bien merecida estatuilla. La trama del filme es interesante, pero el trasfondo puede resultar demasiado técnico para algunas personas. Mi novia, por ejemplo, siempre se perdía cuando empezaban a hablar de tácticas financieras, algo que sucede con frecuencia en la película, lo que me llevaba a detenerla para explicarle por donde iban los tiros.

En Wall Street 1987 subyace el mensaje de que el dinero mueve el mundo, que sólo unos pocos saben tirar de los hilos adecuados, y que el capitalismo es una mentira autoconsciente y teledirigida creada para el beneficio de unos pocos y la frustración de muchos. Oliver Stone hace un retrato perfecto de la ambición financiera de los ochenta, de la America liberal de los negocios y los pelotazos, de lo que es, en definitiva, el personaje más importante de la película, el dinero. En la dirección muestra mano firme, un paisaje urbano y mucho caos y ruido sobre el parquet. Por el mismo precio nos regala a un personaje como la copa de un pino, el inimitable Gordon Gekko. Por cierto, la frase "el dinero nunca duerme" es suya, y sólo aparece en esta película.

A cotinuación Wall Street, el dinero nunca duerme. Más tras el salto.

03 octubre, 2010

Reseña de cine: Buried (Enterrado).


Título: Buried (Enterrado).
Dirección: Rodrigo Cortés.
Guión: Chris Sparling.
Reparto: Ryan Reynolds.
Duración: 93 minutos.
Género: Suspense, Thriller.
Año: 2010.

Noche de sábado, primer fin de semana de octubre. ¿Qué mejor plan que ir al cine? Eso fue lo que pensé, pero al ver la cartelera se me vino el alma a los talones. No daban nada que mereciera la pena el gasto, a mi modo de ver; pero a mi novia le llamaba la atención esta película, Buried. Me gusta el terror, me gustan las situaciones límite, pero lo de ver durante noventa minutos a un tipo encerrado en un ataúd me hacía pensar en lo poco con lo que nos conformamos para sentarnos frente a una pantalla. ¿A esto hemos llegado? Especulaba con que en el minuto diez ya estaría al borde del sopor. Sin embargo, me equivocaba. Al final resultó una película interesante, tensa y bien rodada. Una película que ejemplariza como pocas todo lo que puede sacarse de tan poco.

No voy a entrar en sinopsis de la película porque sería fácil estropear la sustancia del argumento. Es mejor no conocer detalles, baste con saber el comienzo: un hombre enterrado vivo. A partir de aquí, lo mejor es meterse ahí dentro con él y experimentar la claustrofobia de encontrarse en tal situación. Algunas personas con las que fui al cine, salieron con la cara pálida, agobiadas.

Rodrigo Cortés ha sabido sacar jugo de cada esquina de ese ataúd. En lo cinematográfico, no repite planos, y nos deleita con un repertorio de tiros de cámara, travellings y giros que aumentan la presión y la sensación de encierro. La luz y los sonidos cobran una importancia fundamental en esta película. Un mechero es el único punto de luz, y su brillo hace la experiencia aún más sofocante, mostrando la cercanía de la caja con cada una de sus astillas. En lo argumental, no aburre. Consigue mantener el interés sobre si el protagonista, Paul Conroy, conseguirá salir de esa trampa macabra.

Si pasamos por alto algunos fallos argumentales, como que el aire no se agote, incluso con la llama del mechero (recordad la combustión se basa en el consumo de oxígeno), o la escena con el animal (donde el ataúd parece crecer), la película resulta interesante de principio a fin. Aunque no lo creaís, yo soy el primer sorprendido. No esperaba de ninguna manera que llenara los noventa minutos, pero lo cierto es que se me pasaron volando ahí dentro. Buried, eso sí, es una película para ver en el cine. Sumergidos en la oscuridad de la sala, la distancia entre las paredes del ataúd se estrecha. Rodrigo Cortés consigue lo imposible con este experimento tan sencillo y tan complejo al mismo tiempo. Como diría mi madre: saca leche de una alcuza.

Espero que la película funcione bien, y que podamos disfrutar de más proyectos de este director que ya rodó la película de 2007, Concursante. Buried se estrenó en el festival de cine de Sundance 2010, y se llevó el aplauso de la crítica. Pero lo más sorprendente de todo a mi parecer es que se trata de un proyecto nacional.
Ójala siga esta racha de buenas ideas. Y de resultados.

02 octubre, 2010

La Torre Oscura se adaptará al cine y la televisión.

Leo en Insomnia, portal argentino sobre la figura del escritor de Maine, Stephen King, que el proyecto para adaptar su obra más ambiciosa y épica, la saga de libros La Torre Oscura, ha sido confirmado. Finalmente no ha sido JJ Abrams el responsable de llevar adelante el proyecto, como se vino especulando desde hace un tiempo gracias a algunas entrevistas que daba el realizador aquí y allá, sino que será el trío formado por Ron Howard, Akiva Goldsman y Brian Grazer (todos ganadores de un Oscar) los que se encargaran de la difícil tarea de llevar esta magnífica obra a la pequeña, y a la gran pantalla. ¿Has dicho cine y televisión? Sí, no has leído mal, porque debido a la extensión de la obra (siete libros, algunos tan gruesos como biblias) siempre se ha buscado una forma de adaptar su complejidad sin llegar a invertir en siete películas, como el caso de Harry Potter.

El formato que seguirá el proyecto no deja de resultarme curioso y, por qué no decirlo, arriesgado. Se rodará una primera película dirigida por Howard, y guionizada por Goldsman, a la que seguirá una serie de televisión que enlazará los acontecimientos de esta primera película con una segunda. Luego se hará otra temporada de televisión, y se enlazará con la tercera y última película, que concluirá la historia. Detrás del colosal proyecto andan NBC Universal Television y Universal Pictures, de modo que parece cosa segura que finalmente se lleve adelante sin problemas de financiación. Otra cosa será ver la calidad final del producto, ya que NBC suele ser bastante restrictiva con lo que emite en sus series.

Os dejo una transcripción de una entrevista al tío Stevie en la que habla sobre la adaptación.

-La Torre Oscura es una saga bastante densa - ¿siempre pensaste que necesitaría más que una sola película o tratamiento televisivo?

-Siempre pensé que necesitaría más que una sola película, pero no contemplaba esta solución -esto es, varias películas y series de televisión. Fue idea de Ron [Howard] y Akiva [Goldsman]. Una vez la sacaron, pensé que era la solución.

-¿Y qué hay de Ron Howard y la NBC, van bien para la franquicia?

-Cuando trabaja como director, Ron lo hace de manera muy parecida a como yo trabajo como escritor. Ambos contamos historias honestas que tienen (me halago a mí mismo) estilo y sustancia pero no muchas florituras.

-En un mundo perfecto, ¿quién interpretaría a Roland? ¿Eddie? ¿Susannah? ¿Jake?

-El reparto de Twilight [Crepúsculo], ¡por supuesto! Sólo bromeaba. No he ido tan lejos en mis pensamientos como para pensar en el casting, pero cuando escribo sobre Susannah Dean, más o menos veo a Angela Bassett en mi mente. Más que nada quiero a gente buena en esos papeles. Ron Howard los encontrará, estoy seguro.

-¿Y a quién te gustaría interpretar?

-Me encantaría ser la voz de Blaine el Mono.

-Hay mucha sangre en la saga, ¿Cuánto de la serie va a ser censurado? Es probable que fuera más fácil unir fuerzas con una cadena sin restricciones, como la HBO.

-¡No lo veo como un problema en absoluto! Tendremos la libertad necesaria para hacer una serie magnífica. He trabajado en la televisión antes, y cada vez que me apretaban un poco, eso me servía para buscar soluciones creativas. Además, ¡me gusta jugar siempre en el auditorio más grande disponible!.


26 septiembre, 2010

Fringe, primera temporada.


Llegué a Fringe mediante la recomendación de un amigo que invierte gran parte de su tiempo en explorar lo que la televisión y el cine ofrecen semanalmente y en cuyas manos suelo ponerme cuando el aburrimiento me vence. Lo primero que me sorprendió después de ver los primeros capítulos fue que no me tropezara antes con esta serie en otra parte, nadie me había hablado de ella, y así empecé a verla sin ninguna pista de lo que iba a encontrar (mi amigo aún no la había visto, pero tenía buenas referencias). Y lleva dos años en antena. Se nota que ya no navego tanto como antes.

Después de ingerir la primera temporada de corrido durante esta última semana, la verdad es que puedo resumir mis sensaciones a lo siguiente: me ha encantado. El bueno de JJ Abrams (productor ejecutivo aquí, y cuya mente ha parido productos tan interesantes como Lost, Cloverfield, o el reboot de Star Trek) lo ha vuelto a hacer. Creo que estoy en la misma onda que Abrams, que me tiene pillado el punto. Pero vamos al tomate.

Fringe podría calificarse como un Expediente X con el desarrollo científico de CSI y algunos toques Lost, sin olvidar el mito del doctor Frankenstein que subyace de fondo (o lo que es lo mismo, el de Prometeo). Cada capítulo desarrolla un caso que a primera vista tiene las trazas de algo sobrenatural, pero que, a diferencia de la serie que protagonizaban Mulder y Scully, aquí diseccionan y explican para revestirlo de verosimilitud científica. Nunca dejan lo ocurrido detrás de un velo de misterio (aunque tiene su ración de misterios que van más allá de lo que pasa en cada capítulo), como ocurría en Expediente X, sino que siempre llega más lejos, hasta explicar mediante hipótesis lo ocurrido, y el resultado no peca de histrionismo. Por supuesto, habrá algún científico por ahí al que todo le suene a disparate. Las teorías, en efecto, son disparates, pero es agaradable el esfuerzo que hacen los guionistas por explicar los sucesos en términos científicos. Consigue que te creas que algo así pueda llegar a pasar. Que la ciencia, en su imparable avance, puede dar lugar a fenómenos inimaginables.

Fringe es una serie coral, aunque a primera vista parezca que la protagonista absoluta sea la agente del FBI Olivia Dunham (interpretada por la brillante y guapa Anna Torv). Con similar importancia la acompañan Peter Bishop (Joshua Jackson), hijo del genial científico Walter Bishop (John Noble), al que en la serie califican como el sucesor de Einstein. Este trío acumula la mayor parte del protagonismo, pero hay más personajes detrás de ellos que dotan a la serie de mucho fondo de armario argumental.

Todo empieza con un incidente en un avión, igual que en Lost (a través de la temporada veremos varios guiños a otros productos de JJ Abrams, como billetes de la línea Oceanic o trekies pirados haciendo el saludo de la saga). El avión aterriza en el aeropuerto de Boston con toda la tripulación muerta por una causa desconocida. Aquí es donde entra en escena nuestra agente especial Olivia Dunham y su compañero (y amante) John. El capítulo de arranque sirve como excusa para justificar el ingreso de la agente Dunham en un cuerpo de investigación especial (y poco público) que se dedica a casos como los del vuelo antes mencionados: la división Fringe para la investigación de ciencia límite. Cada capítulo se centra en uno de estos casos que trascienden las fronteras de la ciencia para entrar en lo paranormal y, al mismo tiempo, se introducen detalles sobre una trama más profunda que subyace a los personajes y algún tipo de plan más amplio, al que en la historia denominan como el Patrón.

En resumen, una serie que gustará a los huerfanos de Lost y Expediente X, también a los aficionados a la ciencia ficción ligera. Los toques de terror y suspense, además, son constantes en cada capítulo. Pero lo mejor de todo es el personaje de John Noble. El enigmático doctor Bishop con sus múltiples excentricidades al principio no cae muy bien, sin embargo su desarrollo le proporciona un punto de humor y sentimentalismo a la serie que le hace destacar por encima resto del elenco. De su boca salen frases inolvidables.


19 septiembre, 2010

Calamaro llegó a Madrid


Es una cita obligada en mi agenda de conciertos, y una vez más, en cuanto me comunicaron que había salido la entrada corrí al Carrefour a por ella. Ni siquiera había escuchado su último disco, del cual hacía la gira, pero Calamaro se ha ganado mi confianza de sobra en estos 20 años que lleva en España.

'On the rock', que así se llama su último disco, cuenta con numerosas colaboraciones de otros artistas, y escapa un poco (de manera desafortunada a mi modo de ver) de la linea de rock que ha marcado en los últimos años. Doce temas que algunos aventuran que han salido de descartes de otros discos. Pero no quiero parecer demasiado pesimista, algunos temas se salvan de la quema, pero he de reconocer que el disco ha estado flojito y alejado de lo que nos tiene acostumbrados el cantante argentino.

Del concierto, lo primero que hay que comentar es que el público rebasó las expectativas, debido a que se tuvo que poner un segundo día de concierto. La Riviera, con un aforo de unas 3000 personas se quedó algo corto para solo un pase en Madrid. Yo nunca había estado en esta sala, y la acústica no me gustó demasiado, pero sí la cercanía al escenario. Y lo segundo que voy a decir es que casi 42 eurazos de entrada para ver al exmiembro de 'Los Rodríguez' me parece algo excesivo, esta vez se lo pasaremos.

Calamaro no defraudo, con un grandísimo repertorio acumulado durante años empezó a repartir rock en estado puro. 'El Salmón', 'Mi enfermedad', 'Carnaval de Brasil', 'Mi gin tonic', incluso se atrevió a homenajear a Bob Marley con 'Get up, stand up'.

Solo dejo pequeñas pinceladas ('Los divinos', 'Me envenenaste' y algún otro tema) de su último disco, a sabiendas de que 'On the rock' no había gozado del aplauso del público. Pero finalizó a lo grande, como no podía ser de otra manera. 'Alta suciedad', 'Paloma', composición inmortal del argentino que está vez no cerró el concierto, sino que en los bises sacó 'Estadio azteca', 'Crímenes perfectos' y 'Flaca' para dejar al público sobradamente satisfecho.