26 noviembre, 2010

La naturaleza nos da lecciones.

Pero hay que saber verlas.

(¿una canción para compartir estados de ánimo?)

Os traigo unos vídeos que me hacen reflexionar sobre la actualidad cercana y lejana. Son unos vídeos desconcertantes. Su contenido, casi poético. Verlos puede dinamitar todas vuestras creencias sobre el Status Quo: eso que los políticos se empeñan en salvaguardar a toda costa en nuestras mentes (junto con sus pensiones y honorarios). Conmigo lo han hecho, lo de dinamitar, me refiero. Y es que a veces la naturaleza nos enseña que las cosas no siempre siguen el cauce que uno espera. Que a veces la paciencia tiene un límite y entonces... sale la bestia que todos llevamos dentro.


Me gustaría arañar como un gato. Morder como una rata. Y ser así de valiente.




24 noviembre, 2010

Reseña de cine: Promesas del este.

Título: Promesas del este.
Dirección: David Cronenberg.
Guión: Steven Knight.
Reparto: Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel, Armin Mueller-Stahl, (...).
Duración: 99 minutos.
Género: Drama, Mafia, Thriller.
Año: 2007.

Promesas del este es el último largometraje de David Cronenberg hasta la fecha. Varias nominaciones (entre las que se cuentan algunos Globos de Oro, una nominación al Oscar para Viggo) y unas críticas que hablaban maravillas de ella, me acabaron de decidir a ver esta película sin que tuviera de ella mayor referencia. La conclusión: el 2007 debió ser una mala añada para que esta película sobresaliera tanto. Con esto no quiero decir que la película sea mala, ni mucho menos, pero sí encuentro algunas cosas en ella que hace que el pelo se me erice cuando leo algunas críticas.

La película arranca con Ana Ivanova, una matrona de origen ruso (por parte de padre) que trabaja en el hospital Trafalgar de Londres. Una noche, una chica rusa llamada Tatiana entra en urgencias con un ligero problema de parto sangrante a causa del cual desgraciadamente fallece. Sin embargo, la criatura que lleva en su seno se salva, y Ana, con toda su buena intención, intenta averiguar más sobre la familia de Tatiana, para poner a la criatura en buenas manos. El diario de Tatiana conduce a Ana hasta una familia rusa que goza de buen estatus y que, en realidad, es el centro de la mafia en Londres.

La película narra los entresijos de la mafia rusa de una forma muy semejante a como lo hacen otras películas del género. Tan semejante que, de no ser por los tatuajes y el idioma, podríamos estar hablando perfectamente de sicilianos. La película toca todas las convenciones del género: costumbres, relaciones jerarquizadas en base a la familia, vasallaje, asuntos turbios, sangre. La narración posee un ritmo particular, lento en algunos tramos, pero correcto, desenvolviéndo las tramas de cada personaje a su ritmo, con esmero. Me gustó su ambiguedad, cómo se dejan intuir algunas cosas sin revelarlas abiertamente. Así sucede con la actitud que Nikolai (el personaje de Mortensen) tiene hacia su "capitán ", Kirill, o la que tiene con Ana. El personaje de Kirill (un Vincent Castell muy correcto) me resulta más enigmático e impredecible que el del propio Nikolai, y mucho más profundo.

Sin embargo, la narración tiene fallos en el desarrollo. Las tramas no acaban de funcionar, no llegan a explotar del todo; algunas cosas no me concuerdan y otras resultan artificiosas. Hay cosas que simplemente chirrían por alguna parte. Esto se hace evidente con el personaje de Ana. Su forma de comportarse no casa con la imagen que nos dan de ella. Pero lo peor de todo es el final, anticlimático donde los haya, donde no se resuelven las tramas de Kirill y su padre, y se queda pendiente de un hilo la historia de Nikolai, que en el fondo es de lo que pretende hablar la película. La cosa va de mafia, no de la matrona. ¿Qué ocurre al final con Seminov? ¿Y su hijo qué hace, se queda de brazos cruzados? ¿Los chechenos dejan de perseguirle? ¿Y a nadie le extraña el papel de Nikolai? Al final todo se apresura y no se desenvuelve bien, dejando en el aire un montón de cosas. Como si esto fuera el episodio piloto de una serie. Y debe serlo, porque ya está anunciada la segunda parte.

En lo técnico, la película tiene el aroma de un telefilme de media tarde en Antena 3. No hay virtuosismo en la dirección, aunque no fuera una cosa necesaria para contar la historia, por supuesto. La fotografía es muy normalita, al igual que la banda sonora. Echo de menos más planos generales. La acción se situa en Londres, pero porque son los personajes los que lo dicen. El escenario resulta superficial, con pocas localizaciones, sin ambiente.

En definita, una película correcta, con unos actores que salvaguardan las apariencias pese algunas incongruencias en la historia. Merece la pena echarle un vistazo, pero sin tener muy altas las espectativas. Quizás haya sido este mi problema, las espectativas. Cuando aprenderé...


23 noviembre, 2010

Sherlock: la serie.

Durante el pasado taller sobre guiones al que asistí me hablaron de esta serie, y no era la primera vez que me sucedía, mi hermano me la había recomendado antes. "Fíjate como se conocen Sherlock y Watson-me dijo José Ramón, el guionista de Aída-Con sólo unas frases, Sherlock describe perfectamente el personaje de Watson mejor que si hubieras leído la biblia sobre la serie. Es increíble". Así que al final me he decidido, pese a que tengo ciertas reservas hacia el personaje. Por supuesto, ya había visto la lamentable caricatura que Robert Downey Jr. hizo para el cine en una de sus últimas apariciones que, por desgracia, se perpetuará en una segunda parte. Tony Stark haciendo de Sherlock Holmes, o quizás sea al revés, en cualquier caso no me gustó nada (como tampoco Iron Man 2), y sabía que esta serie había sido lanzada a raíz del éxito que cosechara la película.

Por suerte, el planteamiento que tomaron para ella es diferente. La visión de los guionistas de la BBC es más fiel al retrato que hace del detective Sir Arthur C. Doyle, aunque también se toma algunas libertades para hacerlo más actual. Porque la serie tiene lugar en la actualidad, con un Londres moderno, del siglo veintiuno, y eso conlleva muchas cosas: móviles, ordenadores, GPS, etc... que se integran perfectamente en el guión. Sin embargo, pese a tanta modernidad y atrezzo, las artes deductivas de Sherlock Holmes se ven, no sólo intactas, si no renovadas, más frescas e impactantes si cabe. Y es que esta versión encarnada por Benedict Cumberbatch es notablemente superior a la de Downey. El papel de Holmes le va como un guante, al menos en lo físico. De lo demás tiene la culpa un guión impecable. Ágil en su desarrollo, pero preciso como un bisturí con los detalles, nos cuenta la reunión de la eterna pareja dándonos además todos los pormenores sobre sus personalidades, desenvolviendo un caso peculiar e interesante (personas que se suicidan en serie) y adelantando futuros conflictos. Y todo lo consigue en un capítulo de 90 minutos de una manera magistral, con toques de humor e intriga y un Sherlock carimástico seguido de un Watson (interpretado por Martin Freeman) igual de espectacular. ¿He dicho ya que me gusta el guión? Si no habéis visto el capítulo piloto, "Estudio en rosa" (homenaje a la primera aventura literaria de Holmes, "Estudio en escarlata"), estáis tardando.


22 noviembre, 2010

Reseña de cine: (500) Días juntos.

Título: (500) Días juntos.
Dirección: Mark Webb.
Guión: Scott Neudstarter, Michael H. Weber.
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Zooey Deschanel, (...).
Duración: 95 min.
Género: Comedia, Romance.
Año: 2009.

La cartelera es un lugar sórdido y baldío, como una casa encantada, en ella todo chirría y grita "aléjate de aquí". Así que no voy mucho al cine últimamente. Seguro que si me pongo a rebuscar encuentro algo que acabe por llamarme la atención, pero la verdad es que he entrado en una época perezosa en la que me apetece más ir a tiro hecho. Sin embargo, he de seguir viendo cine, es una cosa que va mucho conmigo, y por eso compenso esta circunstancia escarbando en el pasado en busca de algún diamante que se me haya podido escapar. En esta busqueda me encontré con (500) Días juntos.


La primera cosa que me llamó la atención de esta película tras verla fue: ¿Quién ha sido el subnormal que le ha cambiado el nombre? A la que siguió el pensamiento: ¿Por qué cojones tuvo que cambiar el nombre? ¿Ya había otra película que se llamara así, 500 Días de Verano? ¡Vamos, no me jodas, hombre! ¡Te has lucido! El nombre original de la película, (500) Days of Summer, el cual no sólo tiene un sentido, sino que tiene dos, explica muy bien la intención de este largometraje donde se mezclan el desamor y la comedia de forma mesurada, evitando caer en lo demasiado pasteloso, y de paso, dándole finalmente la vuelta para convertirlo en una exaltación de ese angustioso y terrible sentimiento llamado amor. El primer sentido del título se debe al nombre de la protagonista, Summer, y el segundo hace referencia a los amores de verano que por norma general resultan tan cortos como intensos. Toda la historia se explica al principio, pero esto no le resta interés a la película. El comienzo es un típico chico conoce a chica donde rápidamente se observa que uno se enamora más que otro. El punto de vista recae sobre el chico, que es quien más enamorado está de los dos, y desarrolla todos los desbarajustes que los sentimientos provocan en su vida a medida que la relación va pasando por las distintas fases. La gracia de la película no está en el final, que ya sabemos de antemano, sino en la forma en que reconocemos cada una de las etapas de esa relación y las hacemos nuestras, llenando los silencios con nuestras propias experiencias. En ese sentido merece la pena. Los toques de humor son muy sutiles y contados, y aunque en mi caso las risas fueron más hacia dentro, mi novia sí sonrió con alguna de las escenas.

De todos modos, no es mi tipo de cine. Si seguís el blog creo que ya os habréis dado cuenta de eso. Hay muchas películas que veo y no reseño, y está iba a ser una de esas. Sin embargo, se ha dado una circunstancia para que me lanzara al ruedo y ésta es la poderosa banda sonora que acompaña la película. En su mayoría está compuesta por temas ligeros y unas cuantas canciones de los Smiths, grupo que se menciona en la película. Una de las canciones nos sonaba, pero no sabíamos su nombre, así que tuve que repasar la lista de los créditos para averiguarlo. Por el camino llegué hasta la canción Us de Regina Spektor, y me encantó. Lo siguiente que hice fue hacerme con su disco Live in London. Esta intérprete es fantástica, su voz es fresca, con unos registros muy dulces y unas composiciones variadas, delicadas y auténticas. La canción Love, you´re a whore es impagable. Os la recomiendo encarecidamente. De todo se puede sacar provecho, y tengo que agradecer a (500) Days of Summer este descubrimiento.

(este es el trailer de la película)


(Us, de Regina Spektor)

(y ésta era la canción que nos sonaba... es bonita, ¿verdad?)

21 noviembre, 2010

Y los canadienses Arcade Fire llegaron a Madrid


Menos mal que son mis manos las que tienen que contar lo sucedido ayer y no mi voz, porque creo que grité y canté como nunca en este año, y mis cuerdas vocales se han resentido. Y es que el 20 N, dejando a un lado cualquier tipo de connotación política, llevaba marcado hacía muchos meses en mi calendario. Aguardaba con ilusión y nerviosismo mi primer concierto con la banda canadiense.

Arcade Fire me gustó desde el primer momento. Desde el primer tema que escuché. Esos tonos menores y esas letras que van narrando una historia según avanza la música, terminaron por engancharme.

Lo que queda claro es que no es una banda de rock al uso. Solo nos tenemos que fijar en el número de componentes (ocho) y en los múltiples instrumentos que incorporan a parte de las consabidas guitarras y batería. Instrumentos como piano, órgano, violines, acordeón, pandereta, una segunda batería...y hasta instrumentos medievales como mandolinas o zanfonas hacen a este grupo indie-rock, como lo califican los entendidos, una banda realmente peculiar.


Pero vamos a lo que vamos, hablemos del concierto. Las entradas estaban agotadas desde hacia meses y ese lleno que todos esperábamos se hizo patente, primero en las largas colas antes de acceder al recinto, y justo antes de empezar, sobre las 21:45, con un palacio de los deportes lleno hasta la bandera. Después de esperar esos 15 minutos interminables que se retrasó el comienzo, donde no podía quedarme quieto y el mini de cerveza me pesaba un quintal, se apagaron las luces, y los componentes de la banda empezaron a desfilar camino al escenario.

Los primeros acordes del 'Ready to start' empezaron a sonar, y los gritos y aplausos comenzaron a surgir en una sala deseosa de acción. Tenía mis dudas al principio de si el concierto iba a ser una sucesión de altibajos, con temas de su tercer álbum a priori con una gran variedad de opiniones, pero nada mas lejos. Los canadienses repartieron rock y entusiasmo de manera casi inagotable.


'Neighborhood #2' (Laika) con los dos violines y el acordeón terminaron de calentar y enfervorizar al pabellón. Un exaltado palacio de los deportes siguió disfrutando sin descanso de temas como 'No cars go', 'Haiti', 'Modern man'. Al terminar 'Rococo', Butler recordó que un euro de cada entrada iría destinado a obras de caridad, y es que esta banda ya donó un millón de dólares para Haiti.

"Gracias por venir" nos dijo en español Win Butler. Y demostró que tiene una muy buena voz, que no dejó escapar ninguna nota disonante en todo un señor concierto en directo. Régine Chassagne, su mujer, fue desplazándose de instrumento en instrumento y puso en 'Sprawl II' su voz con una nota de color en su vestuario.


'The suburb', que da nombre a su último disco, fue recibido con tibieza. Después una emotiva 'Crown of love', dio paso a 'Neighborhood #1' (Tunnels) y 'keep the car running' que hizo desatar la locura controlada de los allí presentes.

Las buenas bandas suelen mejorar en sus directos, y esta banda así lo demostró, y es que temas que en los discos parecen no causar mucha sensación, en el directo consiguieron transmitir toda su potencia.

Después de un cierre apoteósico con 'Rebellions' (Lies), los bises 'Intervention' y 'Wake up' completaron el recital de forma magnífica, con todo un palacio coreando las letras. Win Butler y su banda se despidieron con un "hasta la próxima", y cerraron una noche épica que tardará en ser olvidada.





19 noviembre, 2010

Reseña de cine: Scott Pilgrim contra el mundo.

Título: Scott Pilgrim contra el mundo.
Director: Edgar Wright.
Guión: Edgar Wright, Michael Bacall.
Reparto: Michael Cera, Mary Elisabeth Winstead, Abigail Chu, Cris Evans, (...).
Duración 112 min.
Género: Comedia, Fantástico, Acción, Romance.
Año: 2010.

Este fin de semana, además del concierto de Interpol del que ya di buena cuenta en la entrada anterior, participé en un taller sobre guiones de Sitcom (comedias de situación) impartido por dos guionistas de las series Aída y 7 Vidas (ambas de la productora Globomedia). Juan Ramón y Sonia Pastor, que así se llamaba la pareja de guionistas, nos contaron algunas cosas interesantes sobre el funcionamiento del cotarro tras las cámaras, además de descubrirnos y redescubrirnos algunas joyas de la tele, pasadas y más actuales. Entre las actuales, hicieron referencia a la famosa The Big Bang Theory y la menos famosa, pero no menos geek, The IT Crowd (en España, con la fastidiosa costumbre de cambiarle a todo el nombre, la han denominado Los informáticos). Si algo tienen en común estas dos series, es el frikismo que se respira en ellas. Ambas están dirigidas a un público selecto, rarito, geek. El término geek, para quién aún no lo sepa, se refiere a un fanático de la tecnología y de la informática, pero con las connotaciones de lo que aquí denominamos como friki. Hasta los años 90, el término se utilizaba sobre todo como calificador peyorativo, pero desde entonces la cosa ha cambiado. En España un geek lo entendemos como un loco de la tecnología. Yo aquí lo utilizaré con el sentido anglosajón. Pero, a lo que iba. Lo que estas dos series tienen en común es una tendencia hacia lo geek, que, debido a su éxito, puede convertirse en una nueva rama del sector audiovisual. Ya el mundo del comic se adelantó en esta tendencia (este mundillo es intrínseco a este tipo de gustos), y el cine ha recogido el testigo con algunas películas recientes. Tal es el caso de Kick Ass, una vuelta de tuerca al arquetipo del superhéroe, o de esta recién estrenada Scott Pilgrim.

Scott Pilgrim es una película basada en un comic del mismo nombre creado por Bryan Lee O´Malley, dibujante y guionista canadiense. Sus señas son: un cierto gusto por los videojuegos retro, la música punk tipo Los Ramones y los superheroes. Todo ello recubierto con un montón de referencias a la cultura pop, dan lugar a Scott Pilgrim contra el mundo. Una película desenfrenada, histriónica y muy, muy rarita, ya me entendeis. Scott es un chico canadiense de corte vulgar, con aspecto de perdedor, que toca el bajo en un grupo punk llamado los Sex Bom-Ombs. En realidad, Scott no se diferencia en mucho de cualquier otro ser humano, y por eso busca lo que casi todo el mundo en esta vida: a su media naranja. En una fiesta, Scott verá por primera vez a Ramona Flowers, la nueva chica del barrio, y quedará perdidamente enamorado. Ramona, una chica con el pelo teñido de rosa y las maneras y el aspecto de un marimacho, le corresponderá al principio. Sin embargo, la nueva pareja se verá ante un problema cuando pretendan formalizar su relación, y es que una sociedad tenebrosa y super secreta vigila los pasos de Ramona, su nombre: La Liga de los Ex-Novios Malvados. Ya os podéis imaginar por donde van los tiros, ¿no?

La película es un disparate lleno de efectos especiales y personajes a cada cual más rarito, razón por la que cualquier geek, aunque lo sea a menor escala, se sentirá como en casa. El ritmo es estupendo, mezclando comedia, acción y drama en pequeñas dosis. Con su estética de comic, desenvuelve una trama algo trillada, pero fresca en su forma de narrarla. ¿Es Scott Pilgrim una gran película? La verdad es que no es ninguna joya, ni toca nada que no se haya visto cien veces antes, pero es una película muy divertida si te sientes un poco geek y te atrae el noveno arte. Tiene algunos gags estupendos, y su loco desarrollo no dejara indiferente a nadie. Los actores son en su mayoría desconocidos, pero lo hacen bastante bien. Me gustó sobre todo el papel de Abigail Chu, la única fan enloquecida de los Sex Bom-Ombs. Es posible que esta película acabe sus días como obra de culto, y más ahora que este fin de semana la masa social se moverá hasta los cines con el único objetivo en mente de ver la penúltima de Harry Potter. Si por casualidad no te gusta el culebrón del mago adolescente (bueno, ya no tanto), y decides ver algo más fresco, corto y ligero. Te recomiendo que vayas a pasar un rato divertido con Scott. Si te arrepientes, vuelve y me lo echas en cara.

Os dejo un trailer para que os vayáis haciendo una idea.



14 noviembre, 2010

Interpol en Madrid.


Ayer el grupo de rock alternativo, o indie, o underground, o retro revival, o post-punk revival (elegir una categoría o varias va a gusto del consumidor) Interpol, pasó por Madrid llenando el Palacio de Vistalegre en una cita indispensable para los que estamos subscritos a la música de esta banda neoyorquina. Antes de comenzar he de decir que, aunque no soy un fanático de la banda, si me gustan muchas de sus canciones aunque otras no tanto. Su discografía, en mi opinión, me parece algo desigual. Por supuesto, no tenía porqué ser trigo todo el campo para asistir a su espectáculo y disfrutarlo, y allá que fui. La sensación general que me dejó fue bastante buena. Pero empecemos por el principio.

Llegué a Vistalegre alrededor de las 9 de la noche, cuando el concierto estaba programado para empezar a las 9 y cuarto. Se me cayó el alma a los pies al ver que la fila iba de la entrada sur a la norte (es decir, daba media vuelta al recinto). Menos mal que la gente con la que iba ya llevaba rato puesta a la cola y pudieron hacerme un hueco entre ellos... De cualquier forma, la transición fue rápida y nadie tuvo que esperar demasiado para entrar. Al llegar al interior del recinto, y tras un cacheo de colega (el tipo encargado de la tarea se limitó a darme una palmadita en la espalda), me colé por la patilla hasta la cocina sin darle la entrada a nadie. Uno es despistado por naturaleza, y mientras el encargado de revisar las entradas estaba entretenido con uno de mis acompañantes, yo me marché por la banda sin ni siquiera percatarme de la existencia del tipo. Nadie me detuvo, y de no ser porque no veía a mis amigos, me habría metido hasta el escenario sin fichar. Como uno ya está mayor para meterse a fugitivo (y menos en un recinto cerrado), me dio por volver y entregar mi ticket. Al fin y al cabo, ya lo había pagado. El aspecto al entrar a la cancha lo tenéis en la segunda foto. El ambiente era inmejorable.


Tras comprar algunas bebidas nos hicimos fuertes donde nos pareció más apropiado y allí nos quedamos a la espera de que sucediera algo, con las luces encendidas y la multitud acoplándose (en el buen sentido, aquello no era una bacanal) a nuestro alrededor. Me pareció entender que íbamos a tener a un grupo de teloneros, Roller no sé qué, pero no tuve el gusto de conocerlos porque, cuando las luces se apagaron, los que salieron fueron los Interpol, y la gente empezó a entusiasmarse. En general el comportamiento en la arena de nuestros vecinos fue muy correcto, sin empujones, reproches ni malos rollos. El ambiente seguía la personalidad de la banda. Los Interpol en directo son muy sobrios y educados. Entraron y tocaron sus canciones con una precisión y limpieza de estudio de grabación. Un poco a su rollo. Sin entusiasmarse, ni tirarse al público, ni realizar ninguna performance especial. Casi parecían niños buenos y todo. El que más se entregó fue Daniel Kessler (guitarra solista y coros), que se movía por el escenario dejándose llevar un poco más, no como Paul Banks (guitarra rítmica y voz prinipal), que es un tipo a lo Kurt Cobain, modosito y de flequillo inquieto. Tras cada canción, Banks agradecía al público los aplausos en perfecto castellano, y después de la cuarta canción, nos recordó con algo de acento mejicano que durante cuatro años él vivió en Madrid, un dato que ya teníamos en nuestro haber. Tocaron un buen repertorio durante hora y media entre los que incluyeron temas de todos sus discos, incluido el último. Los más celebrados fueron Evil y Rest my chemistry, aunque también con Slow hands y Not even jail la cosa se puso bastante caliente. Contra lo que yo creía, PDA no fue de sus temas mejor acogidos, aunque sí era uno de mis favoritos y que, por suerte, no faltó, aunque sí lo hicieron otros importantes: Pionner to falls (me parece que no la tocaron) y desde luego me dolió la ausencia de Stella was a diver, una auténtica lástima.


Alternaron canciones lentas y más movidas. No se trataba tampoco de uno de esos conciertos locos en los que la gente se mata a sudar y saltar. Ese no es su estilo. El nivel de edad debía rondar los treinta o veintitantos largos. La mayor pega, al menos desde la posición en que nos encontrábamos, era la calidad del sonido. No es que fuera muy nítido precisamente. Durante todo el concierto sufrimos un molesto pitido agudo que no aflojó en ningún momento. Espero que para el concierto de Kings of Leon del próximo 1 de diciembre, no tengamos que volver a pasar por ello. Para acabar os dejo unos vídeos (los que yo tomé son horribles) que he encontrado en YouTube. Agradecimientos a los autores/as.

(de los dos pavos, yo soy el menos feo, es decir, el de la izquierda)